El Departamento de Trabajo de Estados Unidos informó el martes que los precios al consumidor subieron un 2,7% en junio comparado con el año anterior. Este incremento representa un aumento significativo desde el 2,4% registrado en mayo y marca el nivel más alto de inflación desde febrero. Este aumento se atribuye, en parte, a los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump, que han elevado los costos de productos como muebles, ropa y electrodomésticos.
En el mismo periodo, la inflación subyacente, que excluye sectores volátiles como alimentos y energía, subió un 2,9% respecto al año anterior, frente al 2,8% de mayo. Mensualmente, esta inflación subyacente creció un 0,2% de mayo a junio. Los expertos suelen seguir de cerca este indicador como una guía más precisa del rumbo de la inflación.
El alza en los precios fue impulsada por varias subidas, entre las que destacan un aumento del 1% en la gasolina y un 0,35% en los alimentos solo en el último mes. Los precios de los electrodomésticos también han experimentado un incremento por tercer mes consecutivo.
En el ámbito comercial, el presidente Trump ha aplicado aranceles del 10% a todas las importaciones junto con gravámenes adicionales a productos del acero, aluminio, y automóviles. La semana pasada, también amenazó con imponer un nuevo arancel del 30% a la Unión Europea, efectivo a partir del 1 de agosto.
El impacto de estos aranceles ha llevado a empresas como Walmart y Mitsubishi a considerar el aumento de precios para contrarrestar los costos adicionales. Sin embargo, algunas compañías han logrado evitar estos incrementos al haber acumulado inventarios anteriormente.
La situación económica ha generado tensiones entre la Casa Blanca y la Reserva Federal (Fed). El presidente Trump ha criticado repetidamente al presidente de la Fed, Jerome Powell, por no reducir el tipo de interés de referencia, fijado actualmente en el 4,3%, insistiendo en que debería ser rebajado al 3%. Trump argumenta que una reducción favorecería la compra de viviendas.
Powell, por su parte, ha manifestado que desea observar cómo evolucionan los efectos de los aranceles en la economía antes de efectuar cambios en las tasas de interés. La Fed enfrenta el reto de equilibrar entre los precios en aumento y los potenciales efectos adversos sobre la economía.
A nivel local, Nueva York fue testigo de lluvias torrenciales que inundaron estaciones del metro, complicando aún más el caos de transporte en la región. Mientras tanto, la renovación de dos edificios de la Fed ha sido objeto de críticas por sobrecostos significativos, lo que ha sumado tensiones entre la administración de Trump y Jerome Powell.
Este escenario plantea desafíos políticos para Trump, quien durante su campaña prometió reducir costos, y ahora enfrenta una inflación que rememora los altos niveles de 2022-2023, una de las peores escaladas en cuatro décadas. El aumento actual podría complicar los esfuerzos de la administración para alcanzar acuerdos comerciales que alivien las tensiones económicas.
AP