El líder opositor cubano José Daniel Ferrer conversó en exclusiva con NTN24 tras cumplirse un mes de su llegada a Estados Unidos, luego de abandonar la isla obligado por años de acoso del régimen. El encuentro tuvo lugar en el emblemático restaurante Versailles, punto de referencia para la comunidad cubana en el sur de Florida.
Ferrer explicó a NTN24 que su salida del país no fue una decisión voluntaria, sino una imposición para salvaguardar su vida y la de su familia, así como para continuar su labor política en mejores condiciones. “Siempre quise mantenerme en Cuba para impulsar la libertad, la democracia y el respeto a los derechos humanos, pero el régimen buscó expulsarme para silenciarme”, afirmó.
El opositor señaló que, paradójicamente, desde el exilio puede llevar adelante un trabajo más efectivo que el que realizaba cuando se encontraba bajo constante vigilancia y encarcelamiento. Explicó que durante sus períodos de aislamiento extremo en prisión quedó completamente incomunicado y sin capacidad de influencia, lo que hoy contrasta con la libertad que tiene para denunciar y coordinar esfuerzos desde el exterior.
Ante las cámaras de NTN24, Ferrer describió el sistema penitenciario cubano como un espacio marcado por la violencia estructural, la corrupción y el maltrato sistemático. Señaló que las condiciones de vida en esas cárceles resultan difíciles de transmitir con exactitud por su nivel de crueldad.
Detalló episodios de tortura, golpizas y métodos de coerción que incluyen la obligación de ingerir alimentos en descomposición. Según su testimonio, estos abusos se practicaban bajo la supervisión de agentes de la Seguridad del Estado.
Ferrer afirmó que crecer en un sistema basado en el control y el temor le dio la convicción de que la dignidad solo puede preservarse enfrentando la represión. Esa certeza —sumada a la solidaridad de personas y organizaciones que seguían su caso desde fuera— fue su principal motor para resistir cada etapa de encarcelamiento.
Durante la entrevista, también destacó la dificultad que enfrenta buena parte de la población cubana para acceder a información independiente debido a la pobreza, la escasa conectividad y la falta de equipos. Por años, explicó, su movimiento trabajó para llevar noticias directamente a quienes no tenían manera de obtenerlas.
A pesar de su experiencia, Ferrer aseguró a NTN24 que mantiene la esperanza de que Cuba, así como Venezuela y Nicaragua, avancen pronto hacia procesos democráticos y reconstrucciones profundas de sus sociedades.
“Confío plenamente en que la libertad llegará, y desde donde esté seguiré contribuyendo para que ese día se haga realidad”, concluyó.
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