Venezolanos lideran el número de solicitudes de asilo en España desde la entrada en vigor, el 20 de mayo, del nuevo reglamento de extranjería, con un incremento del 23,69% en las peticiones registradas. Este aumento se produce en un contexto en el que a la gran mayoría de solicitantes de este país se les deniega la protección internacional, pero se les concede una autorización de residencia por razones humanitarias, que en 2024 alcanza el 98%.
Según el codirector de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), Mauricio Valiente, estos datos muestran una «relación milimétrica» con la reforma del reglamento y su calculada «disuasión» de recurrir a la vía del asilo, lo que, en su opinión, tiene un «efecto injusto». Valiente vincula además este incremento con un cambio en las rutas migratorias de muchos venezolanos que estaban en tránsito o pensando en migrar a Estados Unidos y que han «reorientado su decisión» ante «la estrategia de externalización» de Donald Trump.
En sentido contrario, las solicitudes de asilo procedentes de Colombia y Perú han experimentado descensos superiores al 68%. En el caso de Colombia, las peticiones han caído un 68,60%, al pasar de 16.967 en 2024 a 5.328 este año. Las de Perú se han reducido un 72,63%, desde 4.413 hasta 1.208 solicitudes.
La reforma del reglamento de extranjería ha modificado de forma significativa las condiciones para quienes solicitan asilo en España. Desde que comenzó a tener efecto, el tiempo que una persona pasa en el país a la espera de que se resuelva su solicitud —un proceso que puede prolongarse durante años debido a los retrasos acumulados en el sistema— ya no computa para solicitar posteriormente un permiso de residencia por arraigo en caso de denegación.
De este modo, si la solicitud de asilo es rechazada tras meses o años de residencia y trabajo legal en España, la persona pasa a situación de irregularidad y deberá esperar al menos otros dos años para poder regularizar su situación y obtener los papeles. Diversas ONG consideran que este cambio supone una discriminación hacia los peticionarios de asilo.
Seis meses después de la entrada en vigor del nuevo reglamento, su impacto ya se refleja en las estadísticas de solicitudes de protección internacional en España, con un aumento notable de las peticiones de origen venezolano y fuertes descensos en las procedentes de Colombia y Perú.
EFE
