El FBI está buscando una mansión en Medellín donde, según una acusación formal, Nicolás Maduro Guerra, conocido como “Nicolasito”, se habría reunido con representantes de grupos disidentes de las FARC para negociar el transporte de cocaína hacia Estados Unidos y el movimiento de armas. La investigación se centra en el papel de esta propiedad dentro de las actividades descritas y en la identidad del anfitrión que habría facilitado el encuentro.
De acuerdo con la acusación, Maduro Guerra figura entre cuatro personas imputadas y el documento incluye numerosas referencias a sus presuntas acciones. Las autoridades estadounidenses dirigen parte de sus esfuerzos a determinar cómo se utilizó la mansión en estas negociaciones y quién figura como responsable directo del lugar.
La mansión, valorada en más de 20.000 millones de pesos, estaría vinculada al hijo de un narcotraficante y presenta conexiones con el crimen internacional, según la información contenida en la investigación. Estos vínculos forman parte del marco más amplio del caso, en el que se analizan posibles redes de cooperación entre actores del narcotráfico y grupos armados ilegales.
La búsqueda de la propiedad en Medellín y la identificación de su propietario o anfitrión forman una línea central de la pesquisa, en la que las autoridades procuran establecer con precisión el escenario y las condiciones en que se habría desarrollado la reunión atribuida a Maduro Guerra y a los representantes de las disidencias de las FARC.
Radio Mitre
