«Peor que Alcatraz»: los presos italianos excarcelados en Venezuela denunciaron condiciones infrahumanas

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Publicada: enero 14, 2026

Tras 423 días de reclusión en la cárcel venezolana El Rodeo I, los ciudadanos italianos Alberto Trentini y Mario Burlò aterrizaron a primera hora del martes en el aeropuerto de Ciampino, en Roma, donde se reencontraron con sus familias en la misma pista de aterrizaje. El encuentro, marcado por lágrimas y abrazos, contó con la presencia de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien presenció la escena a distancia para respetar la intimidad de los excarcelados.

A su llegada, a diferencia de los presos españoles liberados recientemente —que han optado por el silencio para no perjudicar a quienes siguen encarcelados—, Trentini y Burlò describieron públicamente la dureza de su cautiverio en el centro penitenciario El Rodeo I, según recoge el diario El País. “Era peor que Alcatraz”, denunció Burlò.

Ambos relataron que eran despertados diariamente a las 5:30 de la mañana para pasar lista, con nombre, apellido y nacionalidad. La alimentación consistía casi siempre en arepas de maíz, que les eran entregadas por la abertura de la puerta, sin contacto visual con otras personas. Por la mañana recibían café. Trentini señaló que la comida “era suficiente”. A diferencia de los presos venezolanos, no tenían derecho a visitas de familiares.

El contacto con sus hogares en Italia fue esporádico y limitado. Según reseñó el medio español, en algunas ocasiones lograron enviar noticias a sus familias a través de parientes de otros compañeros de prisión.

Trentini, cooperante de 46 años, y Burlò, empresario de 52, fueron arrestados en noviembre de 2024 sin cargos formales ni acceso a abogados. Expertos en Italia han interpretado sus detenciones como una maniobra del régimen de Nicolás Maduro para utilizarlos como “moneda de cambio” frente al Ejecutivo de Roma.

Los excarcelados describieron condiciones de hacinamiento y oscuridad, en celdas minúsculas donde apenas podían caminar seis pasos y donde dormían en el suelo entre cucarachas. Denunciaron un aislamiento casi total: durante casi un año no pudieron hablar con sus familias, y el cónsul italiano solo obtuvo acceso a ellos después de seis meses de gestiones diplomáticas.

En el plano psicológico, Burlò afirmó que, aunque no sufrieron tortura física directa, el aislamiento y el miedo constante a ser asesinados resultaron devastadores. “Les dije a los guardas que hasta los perros tienen necesidades; nosotros éramos menos que los perros”, declaró el empresario, quien perdió 30 kilos durante el encierro.

Según testimonios de otros compañeros de prisión citados por la prensa italiana, los reclusos eran trasladados de celda en ocasiones, encapuchados, para aumentar su desorientación. Solo disponían de una hora de patio al día, cinco días a la semana. No se permitían libros; de acuerdo con el relato de Trentini, únicamente tenían acceso a una biblia en español.

La salida de Trentini y Burlò fue descrita como repentina. Antes de ser entregados a la embajada italiana, las autoridades penitenciarias les raparon la cabeza al cero, una práctica que los exreclusos vinculan con intentos de ocultar posibles señales de maltrato físico, y les proporcionaron ropa limpia para mejorar su aspecto de cara a los vuelos de repatriación.

El cooperante Alberto Trentini saludó a la primera ministra Giorgia Meloni a su llegada al aeropuerto de Ciampino, tras ser liberado junto con el empresario Mario Burlò de la cárcel El Rodeo I de Caracas en la madrugada del martes, según la imagen difundida por EFE/Palazzo Chigi.

Los dos italianos aseguraron que no tuvieron conocimiento de la caída de Nicolás Maduro, tras su captura por parte de Estados Unidos, hasta que alcanzaron territorio diplomático italiano. Durante su reclusión, su único contacto con el exterior era la televisión estatal chavista, disponible solo algunos días a la semana.

En un comunicado, Trentini afirmó que su felicidad por la liberación “ha tenido un precio altísimo” y que el sufrimiento de estos 14 meses no puede borrarse. Burlò, por su parte, subrayó la situación de otros extranjeros detenidos: “He estado secuestrado, como por desgracia muchísimos extranjeros que aún siguen allí: 94 de 34 nacionalidades distintas en condiciones inhumanas”, advirtió tras su llegada a Italia.

De acuerdo con el Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia, todavía permanecen 42 italianos detenidos en Venezuela, de los cuales al menos 24 son considerados presos políticos. El gobierno de Giorgia Meloni ha asegurado que las gestiones diplomáticas continúan con el objetivo de lograr su liberación total.

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