Estados Unidos enfrenta hoy una de las crisis climáticas más severas de la última década. La Tormenta Invernal Fern, un sistema de escala histórica, mantiene a más de 160 millones de personas bajo diversos niveles de alerta, desde las Planicies del Sur hasta la costa del Noreste, provocando un colapso masivo en la infraestructura y el transporte.
Hasta la mañana de este domingo, las autoridades reportan que al menos 22 estados han declarado el estado de emergencia. El impacto más crítico se registra en el suministro eléctrico, con más de 400,000 usuarios sin servicio, principalmente en Luisiana, Texas y Georgia, donde las tormentas de hielo han derribado líneas de alta tensión.
Impacto en el transporte y seguridad
El sector aeronáutico vive una jornada de caos con más de 12,000 vuelos cancelados en los principales nodos logísticos como Atlanta, Dallas y Nueva York. Por su parte, el Departamento de Transporte ha emitido una advertencia de «riesgo extremo» para la circulación terrestre, tras registrarse múltiples colisiones múltiples en las carreteras interestatales debido a las placas de «hielo negro».
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) ha advertido sobre sensaciones térmicas que han descendido hasta los -46°C en los estados del centro-norte. «Estamos ante condiciones donde la congelación de la piel puede ocurrir en menos de 10 minutos», alertaron los expertos. En el Noreste, se espera que ciudades como Nueva York y Filadelfia reciban hasta 60 centímetros de nieve en las próximas 24 horas.
Las autoridades instan a la población a permanecer en sus hogares y seguir las instrucciones de los cuerpos de protección civil, mientras los equipos de emergencia trabajan a contrarreloj para restablecer los servicios básicos antes de que una nueva caída de temperaturas agrave la situación esta noche.
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