Estados Unidos evalúa un esquema de transición tecnocrática para Venezuela, inspirado en el modelo que la Casa Blanca implementará en Gaza, con el objetivo de garantizar estabilidad y evitar un vacío de poder en caso de captura de Nicolás Maduro, según informó el diario ABC de España.
De acuerdo con ese medio, las conversaciones se desarrollan de forma preliminar y sin un plan cerrado, como parte de escenarios de contingencia ante un eventual debilitamiento del chavismo. En Washington, la prioridad no sería un cambio político inmediato, sino prevenir una crisis mayor marcada por violencia interna, fractura en los mandos de seguridad, colapso de servicios básicos y una nueva ola migratoria, indicó el diario.
Funcionarios estadounidenses consideran que una caída desordenada del régimen podría generar disputas por el control de puertos, aeropuertos, zonas mineras y del sistema eléctrico. En ese contexto, ABC destaca que se entiende el trato cuidadoso que el presidente Donald Trump ha dado a Delcy Rodríguez, a quien ha presentado como una interlocutora válida.
Según el medio, este enfoque no implicaría respaldo ideológico al chavismo, sino la necesidad de mantener un canal operativo en Venezuela para gestionar asuntos urgentes como migración, presos y una actividad económica mínima.
ABC también señala que Delcy Rodríguez presuntamente sostuvo, desde septiembre pasado, reuniones discretas en Doha con agentes de la CIA y representantes del gobierno de Vladimir Putin, entre ellos Serguéi Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, e Ígor Sechin, director del gigante petrolero Rosneft. Estas reuniones formarían parte de un canal paralelo para explorar posibles salidas para el chavismo. La incógnita, según el medio, es si Rodríguez actuaba en nombre del régimen o si evaluaba una transición encabezada por ella misma.
El plan alternativo que analiza la Casa Blanca tomaría como referencia el precedente de Gaza: un consejo reducido, técnico y temporal, con competencias específicas para garantizar la gobernabilidad básica. En el caso venezolano, se trataría de un órgano de emergencia que solo se activaría si el régimen pierde cohesión. El objetivo, de acuerdo con lo reseñado por ABC, sería asegurar continuidad en áreas críticas como economía, energía, salud, logística alimentaria e infraestructura, sin conformar un gobierno político ni un reparto partidista.
Según las fuentes citadas por ABC, la dirigente opositora María Corina Machado quedaría al margen de este esquema. Aunque Trump ha hablado con ella en al menos dos ocasiones, en Washington se considera que su liderazgo político no debe quedar asociado a decisiones impopulares propias de una fase de estabilización, como ajustes económicos o pactos de seguridad, que podrían desgastarla en un eventual proceso electoral.
En paralelo, el gobierno de Estados Unidos habría descartado figuras vinculadas a la represión, como el exministro Miguel Rodríguez Torres, al estimar que su perfil podría detonar protestas en un momento de alta fragilidad. Al mismo tiempo, observa a actores importantes del poder real en Venezuela, entre ellos Diosdado Cabello, con quien ha habido contactos previos, según información citada de Reuters.
El Nacional
