Balance del encuentro entre Petro y Trump en la Casa Blanca

Espiga Noticias webmaster
Publicada: febrero 4, 2026

Tras meses de cruces verbales, advertencias públicas y desconfianza mutua, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunieron este martes en la Casa Blanca en un encuentro a puerta cerrada de cerca de dos horas, que dejó una relación aparentemente más fluida entre ambos mandatarios, pero sin avances tangibles ni anuncios de acuerdos concretos.

La cita se produjo después de una escalada de tensión que incluyó acusaciones directas y sanciones personales. Semanas antes, Trump había llamado a Petro “narcotraficante”, le advirtió que “debía cuidarse” y llegó a afirmar que le “sonaba bien” una acción militar en Colombia similar a la emprendida en Venezuela. Petro, por su parte, acusó a Estados Unidos de violar la soberanía colombiana y de matar a gente inocente en sus operaciones antidroga. En ese contexto, Washington revocó el visado del mandatario colombiano después de que este pidiera a soldados estadounidenses desobedecer a Trump durante un mitin propalestino en Nueva York.

Las imágenes difundidas por la Casa Blanca y la Presidencia de Colombia mostraron un ambiente distendido en el Despacho Oval, con ambos jefes de Estado sonrientes, sentados juntos y acompañados de sus principales colaboradores. Según Trump, “nos entendimos muy bien”, aunque reconoció que él y Petro “no eran los mejores amigos”. El presidente estadounidense afirmó que el encuentro fue cordial y que no se sintió insultado, y mencionó que debatieron sobre un acuerdo relativo al narcotráfico y sobre “sanciones”, sin ofrecer detalles. “Estamos trabajando en ello”, indicó.

Petro declaró tras la reunión que le “gustan los gringos francos” y calificó su impresión del encuentro como “positiva”. “La impresión que tengo de una reciente reunión de hace unas horas es positiva, en primerísimo lugar. Esa es la realidad”, afirmó al inicio de su rueda de prensa en la embajada de Colombia en Washington. El mandatario sostuvo que, pese a que ni él ni Trump cambiaron de postura en muchos temas, el diálogo permitió recomponer la relación. “Un pacto no es entre hermanos gemelos. Un pacto es entre contradictores que pueden encontrar los caminos de una hermandad humana”, señaló.

Este cambio de tono marca un punto de inflexión tras meses de fuertes choques, especialmente después de que Petro denunciara lo que llamó un “genocidio” en Gaza durante una visita a Nueva York. El presidente colombiano advirtió, sin embargo, que no se puede dialogar bajo amenazas, en alusión a las sanciones que ha recibido de Washington. “Yo estoy en la lista OFAC (de sanciones del Departamento del Tesoro estadounidense), en mi opinión, por lo que dije en Nueva York”, señaló.

Uno de los objetivos centrales de Petro en la visita fue confrontar la visión de Washington sobre el narcotráfico en Colombia y defender la estrategia de su gobierno, en un contexto marcado por la decisión de Estados Unidos, en 2025, de retirar a Colombia la certificación como socio estratégico en la lucha contra las drogas por el aumento récord de cultivos de hoja de coca. Según Petro, en la reunión se produjo un entendimiento con Trump en esta materia. “Lo que dijo Trump en la reunión es que él no cree en sanciones. Y que él no las ve en este caso en particular. No las ve racionales. Y yo creo que tiene razón, es lo mismo que yo pienso”, afirmó, sin precisar si Washington reconsiderará la “descertificación” de Colombia.

El presidente colombiano insistió en que su país no es responsable del consumo global de drogas. “Colombia no consume cocaína, los porcentajes son mínimos. Ni fentanilo, ni produce fentanilo”, sostuvo. Petro aseguró además haber entregado a Trump una lista con los nombres de quienes considera los verdaderos líderes del narcotráfico. “La primera línea del narcotráfico no es la que te imaginas”, dijo, explicando que, según su gobierno, esos capos no operan en zonas rurales ni portan fusiles, sino que “viven en Dubái, en Madrid, en Miami” y manejan sus capitales fuera de Colombia.

Aunque no reveló nombres, indicó que “los conocen las agencias de los Estados Unidos” y planteó que deben ser perseguidos mediante una articulación internacional de inteligencia. Para respaldar su narrativa, citó operaciones recientes realizadas junto a la DEA y la inteligencia naval colombiana, que permitieron incautar 15 toneladas de cocaína en apenas dos días, incluyendo un submarino interceptado cerca de las islas Azores.

El viaje a Washington tuvo también una lectura interna relevante para la política colombiana. Petro se juega la continuidad de su proyecto con la candidatura de Iván Cepeda en las elecciones presidenciales previstas para mayo, frente a una oposición que lo acusa de haber puesto en riesgo la alianza histórica con Estados Unidos. Durante meses, sectores opositores advirtieron que un gobierno de izquierda podía aislar a Colombia de su principal socio estratégico en seguridad y economía. El tono cordial del encuentro con Trump, las imágenes de ambos mandatarios sonrientes y las dedicatorias personales del presidente estadounidense —“Un gran honor. Amo a Colombia” y “Eres genial”, escribió en notas dirigidas a Petro— se presentan como elementos que refuerzan la idea de que la relación bilateral sigue en pie pese a las diferencias ideológicas.

Analistas consultados por BBC Mundo señalaron que la relación entre Petro y Trump, así como el resultado de la reunión, podrían influir de manera notable en los próximos comicios. No obstante, el balance inmediato del viaje muestra que, pese a los gestos simbólicos y a la distensión, Petro regresa a Colombia “con las manos vacías”, sin acuerdos formales ni cambios confirmados en la política estadounidense.

Entre los temas pendientes destacan las sanciones personales contra Petro, que continúan vigentes, y la falta de claridad sobre una eventual revisión de la decisión de “descertificar” a Colombia en la lucha antidrogas. En el plano regional, el presidente colombiano informó que conversaron sobre Venezuela y la posibilidad de una reactivación económica con apoyo de Colombia. “Vimos cómo podría ser una reactivación de Venezuela con ayuda de Colombia, en su frontera, en su vecindad… y cuál es el papel de EE.UU.”, explicó. Sin embargo, no se anunciaron pasos concretos ni cambios inmediatos en la política de Washington hacia Caracas, ni nuevas iniciativas específicas de cooperación con Colombia en asuntos como integración energética, seguridad fronteriza o combate al narcotráfico en el Caribe y el Pacífico.

Petro reiteró su posición sobre el cierre de la frontera colombo-venezolana en años recientes. “Cuando se cerró la frontera, lo que más se comerció entre los dos países fue cocaína”, afirmó, defendiendo la apertura y el comercio legal como herramientas de estabilidad. Al cierre de su conferencia de prensa en Washington, el mandatario aseguró haber solicitado a Trump la desclasificación de informes de la CIA sobre dos episodios clave de la historia colombiana: el asesinato del precandidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán en 1948 y la toma del Palacio de Justicia en 1985. Petro concluyó señalando que en Colombia persiste un “genocidio” que, según él, continúa hasta hoy.

De esta forma, el encuentro en la Casa Blanca no produjo acuerdos tangibles, pero sí redujo la tensión acumulada y permitió normalizar el diálogo entre los líderes de dos países aliados, en un momento de redefinición de su agenda bilateral en materia de seguridad, narcotráfico y política regional.

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