La presión de Estados Unidos sobre Cuba se ha incrementado con el despliegue de barcos de guerra cerca de sus aguas limítrofes y el endurecimiento de las sanciones energéticas, en un contexto marcado por la reciente captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en Venezuela y por el agravamiento de la crisis interna en la isla caribeña.
Ante este escenario, el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel moderó su discurso y manifestó su disposición a entablar un diálogo con Washington, aunque bajo condiciones específicas. “Sin presiones, sin precondicionamiento, en una posición de iguales, en una posición de respeto a nuestra soberanía”, afirmó.
Desde la Casa Blanca, la respuesta fue de advertencia. La portavoz Carolyn Leavitt declaró: “El gobierno cubano está en las últimas y su país está a punto de colapsar, deberían ser prudentes en sus declaraciones dirigidas al presidente de Estados Unidos”.
La situación interna en Cuba se ve fuertemente afectada por la crisis energética. El país requiere aproximadamente 110.000 barriles de petróleo diarios para cubrir su demanda, pero solo produce internamente 40.000 barriles. Venezuela suministraba cerca de 30.000 barriles diarios, aunque, según reportes citados del Miami Herald, el régimen cubano revendía aproximadamente el 60% del crudo recibido a mercados asiáticos en lugar de destinarlo a las necesidades del sistema eléctrico.
El presidente Donald Trump había advertido cuatro semanas atrás: “No habrá más petróleo ni dinero para Cuba. Cero. Le sugiero encarecidamente que lleguen a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde”. Posteriormente, ordenó a Venezuela cesar los envíos petroleros a la isla.
En el terreno, las consecuencias se sienten en la vida cotidiana. Alejandro Garlobo, activista de derechos humanos y exprisionero político en Cuba, describió el panorama: “Ahora mismo prácticamente apagada totalmente… están desempeñando planes de contienda, porque casi no hay combustible y están parando las escuelas y muchos centros laborales porque no hay combustible”. Garlobo reportó además que más de 1.200 presos políticos se encuentran detenidos en la isla y que la represión se ha intensificado. “Hasta los presos que están adentro de la misma prisión están de acuerdo con que pase algo ya”, añadió.
Desde una perspectiva política e histórica, el politólogo y escritor cubano Julio Shilling sostuvo que Cuba perdió su soberanía hace décadas. “Dependió de la inteligencia soviética, fue básicamente un mantenido de la Unión Soviética hasta el desplome, y a partir de ahí fue sustituido por el petróleo venezolano”, afirmó. Shilling agregó que el régimen utiliza barcos con banderas de otros países para revender petróleo sin ser detectado, estimando que el 80% del crudo recibido es comercializado. “No hay un país en América Latina que no haya sufrido y no tenga víctimas atribuidas al trabajo sucio que la dictadura de La Habana ha llevado a cabo”, indicó.
En el plano militar, la presión estadounidense se refleja en el posicionamiento del destructor de misiles USS Stockdale de la Armada a solo 30 millas náuticas (55 kilómetros) de las costas de La Habana, según la plataforma Marine Traffic. De manera simultánea, se detectaron movimientos del dron MQ-4C Triton realizando maniobras de patrulla y vigilancia frente a la capital cubana, lo que evidencia una intensificación de las operaciones de monitoreo y disuasión alrededor del territorio cubano.
Este despliegue se produce tres días después de que el Comando Sur confirmara la llegada de tres buques a Puerto Príncipe, Haití, como parte de la Operación Lanza del Sur. El USS Stockdale arribó junto al Stone, cúter de seguridad nacional clase Legend, y el Diligence, guardacostas de resistencia media. Esta combinación de unidades ofrece capacidades de guerra simétrica, interdicción y operaciones en aguas poco profundas. El USS Stockdale está diseñado para hundir barcos y derribar misiles mediante sistemas de misiles guiados, incluidos misiles Tomahawk capaces de detectar amenazas a 100 millas de distancia. Los cúteres Stone y Diligence cuentan con autoridad legal para abordar embarcaciones civiles, efectuar arrestos y procesar migrantes, además de portar botes de persecución rápida para interceptar lanchas empleadas por traficantes.
Santiago García, experto y consultor en seguridad, explicó el alcance del armamento desplegado por Estados Unidos cerca de Cuba. “Es un armamento que es suficiente para disuadir a cualquiera que quisiera entrar a Cuba por encima de Estados Unidos para tratar de ayudarlos”, indicó. “Esta es la parte material de un cerco político que ya se había establecido”, añadió. Shilling, por su parte, mencionó que el reciente despliegue de Estados Unidos cerca de Cuba forma parte de “los preparativos para una acción que van a tomar”.
La presión sobre La Habana no se limita al frente venezolano. México, segundo proveedor de petróleo a Cuba después de Venezuela, también suspendió sus envíos. La petrolera estatal Pemex vendió a la isla 496 millones de dólares en petróleo en 2025, con un promedio de 20.000 barriles diarios, pero cesó las operaciones en medio del endurecimiento de la presión estadounidense.
En el plano político y de seguridad, la emergencia nacional declarada por Estados Unidos el 30 de enero establece que “las políticas, prácticas y acciones del gobierno de Cuba están diseñadas para perjudicar a Estados Unidos y apoyar a países hostiles, grupos terroristas transnacionales y agentes malignos”.
En este contexto, la combinación de presión militar en las inmediaciones de la isla, restricciones energéticas crecientes y denuncias de represión interna sitúan al régimen de Miguel Díaz-Canel en un escenario de alta tensión, marcado por advertencias públicas de Washington y por una crisis de combustibles que impacta de manera directa en la vida económica y social de Cuba.
NTN24
