Un Ártico más cálido impulsa el frío extremo en Estados Unidos, según experto

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Publicada: febrero 7, 2026

Mientras el termómetro global alcanza máximos históricos, gran parte de Estados Unidos se ha visto afectada en los últimos días por temperaturas excepcionalmente bajas y tormentas de nieve de proporciones árticas, que han puesto en jaque los sistemas de transporte, la infraestructura energética y los servicios públicos. Aunque podría parecer contradictorio que episodios de frío extremo ocurran en un contexto de calentamiento global, expertos señalan que ambos fenómenos pueden estar conectados.

El programa Clic Verde de NTN24 conversó con el Dr. Judah Cohen, climatólogo de la Universidad de Columbia y director de pronóstico en AER, quien atribuye la situación actual al comportamiento del vórtice polar. Este fenómeno, descrito como una “corriente en chorro” que actúa como una muralla circular, tiene la función de retener el aire gélido en las latitudes más norteñas.

Según Cohen, cuando el vórtice polar es fuerte y mantiene su forma circular, el aire frío permanece confinado en el Ártico. Sin embargo, cuando se debilita o se distorsiona —como ha sucedido ahora— esa barrera se estira y libera masas de aire polar que descienden hacia Canadá y Estados Unidos. Este desplazamiento de aire extremadamente frío se combina con océanos inusualmente cálidos, entre ellos el Golfo de México.

El encuentro de este aire gélido con la humedad procedente de aguas más cálidas genera lo que el experto describe como el combustible ideal para tormentas de nieve de gran volumen. De esta manera, lo que inicialmente se manifiesta como un frente frío puede transformarse en un episodio de nevadas intensas, amplificando su impacto sobre amplias regiones del país.

Cohen sostiene que un Ártico más caliente no implica necesariamente menos frío para el resto del mundo. Subraya que el calentamiento en la región polar es heterogéneo y genera perturbaciones térmicas que alteran el equilibrio del vórtice polar, facilitando episodios de frío extremo en latitudes medias.

“Dos verdades coexisten: el mundo se calienta, pero ese mismo calentamiento altera el Ártico de tal forma que favorece inviernos más severos”, puntualiza Cohen, quien destaca que el foco debe ponerse en la volatilidad más que en la temperatura promedio. En su análisis, afirma: “El clima está volviéndose cada vez más variable. Podemos pasar de récords de calor a récords de frío en períodos muy cortos, y esa tendencia podría continuar en los próximos años”.

La valoración del climatólogo incluye una advertencia para la planificación urbana y gubernamental. En su criterio, los modelos tradicionales basados en los inviernos del pasado ya no resultan suficientes para enfrentar la nueva realidad climática. “Ya no se puede descartar el frío extremo solo porque el planeta se calienta. Llevo 20 años defendiendo que debemos prepararnos para esta volatilidad, y los datos nos están dando la razón”, concluyó.

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