Cuba ha sido acusada de revender una parte significativa del petróleo que recibe de Venezuela en mercados asiáticos, en un contexto de crisis económica y humanitaria en la isla y de crecientes cuestionamientos a la política de sanciones de Estados Unidos. La denuncia fue formulada por el subsecretario de Estado de EE. UU., Jeremy Lewin, quien explicó detalles del esquema de intercambio de crudo entre los dos países.
Desde 2020, Cuba recibía un promedio de 70 mil barriles diarios de crudo venezolano, un suministro considerado crucial para una economía fuertemente dependiente de fuentes externas de energía. De acuerdo con la denuncia, de ese volumen total Cuba habría revendido alrededor de 40 mil barriles diarios en Asia, obteniendo así recursos económicos adicionales en un momento de profunda crisis interna.
La revelación sobre la presunta reventa de crudo ha generado preocupaciones adicionales sobre la situación humanitaria en la isla caribeña, marcada por escasez de recursos básicos. La comunidad internacional observa con atención el impacto que esta práctica podría tener en la población cubana, en un escenario en el que la economía local enfrenta dificultades para garantizar suministros esenciales.
El contexto energético se ha visto agravado por la reducción del suministro de petróleo venezolano a Cuba, asociada a cambios en el control de la producción y venta de crudo bajo el gobierno de Nicolás Maduro y a las políticas de la Administración Trump. Este escenario ha intensificado el debate sobre el alcance y los efectos del embargo estadounidense, así como de las sanciones y restricciones que, según distintas evaluaciones, han contribuido a profundizar la crisis en la isla.
En paralelo, se señala que el bloqueo estadounidense y las sanciones han exacerbado la crisis humanitaria en Cuba, que enfrenta problemas de escasez de alimentos y medicinas. Como parte de su respuesta, Estados Unidos ha canalizado ayuda humanitaria limitada, centrada en alimentos y productos esenciales, gestionada a través de organizaciones como Caritas.
Las acusaciones sobre la reventa de crudo y el deterioro de las condiciones de vida en Cuba se producen en un momento en que se anticipa un aumento de la presión internacional sobre el gobierno cubano. Al mismo tiempo, se espera un debate renovado en distintos foros sobre la política de sanciones de Estados Unidos hacia la isla y su impacto en la población, en un contexto de crisis energética y de persistentes dificultades económicas y sociales.
Versión Final
