Jorge Arreaza reconoció fallas en la aplicación de la Ley contra el Odio y planteó la necesidad de reformar este instrumento legal, al advertir sobre interpretaciones amplias y usos indebidos en su implementación.
Arreaza señaló que la ley ha sido aplicada de manera inconsistente y subrayó la importancia de establecer regulaciones más precisas para evitar interpretaciones extensivas, en particular en lo relativo a la revisión de teléfonos móviles en puntos de control. Indicó que este tipo de prácticas se ha visto afectado por la falta de claridad en la norma.
Según lo expuesto, Arreaza sostuvo que es necesario reformar la Ley contra el Odio para prevenir su uso indebido, al tiempo que reconoció que algunas acciones derivadas de su aplicación han contribuido a prevenir hechos de violencia.
En su balance sobre los efectos de la ley, mencionó que se han presentado más de 3.000 solicitudes de revisión de casos y que alrededor de 180 personas se encuentran actualmente en plena libertad. Estos datos fueron presentados como parte de la evaluación del funcionamiento y alcance de la normativa.
El Nacional.-
