La primera Consulta Popular Nacional de 2026, celebrada el domingo 8 de marzo en Venezuela con el objetivo de que las comunidades eligieran proyectos locales para recibir financiamiento, estuvo marcada por una notable desolación en los centros de votación habilitados en gran parte del país.
El proceso, convocado por el Ministerio para las Comunas y el Consejo Nacional Electoral (CNE), desplegó una logística que incluyó más de 10.000 centros de votación y el registro de más de 36.400 proyectos comunitarios. A pesar de la amplia propaganda oficial y los llamados gubernamentales a una participación masiva, la afluencia ciudadana fue mínima.
Reportes compartidos en redes sociales desde estados como Sucre, Anzoátegui, Carabobo, Monagas y Bolívar constataron que la asistencia estuvo muy por debajo de las expectativas oficiales, con instalaciones luciendo desiertas o con una concurrencia mínima. En ciudades como Maturín, algunos centros fueron descritos por los ciudadanos como espacios sin movimiento, contrastando con versiones oficiales que intentaron posicionar una supuesta «gran afluencia».
En el estado Táchira, la mayoría de los habitantes desconocía el proceso, enfocando su atención en otros eventos electorales que se llevaban a cabo simultáneamente en la región. Por su parte, en entidades como Falcón, la escasa asistencia se concentró principalmente en personas vinculadas a organizaciones comunales y sus familias, sin lograr captar el interés de la población general.
Aunque el llamado estuvo abierto para ciudadanos a partir de los 15 años de edad, los reportes locales indicaron que los jóvenes fueron el sector con menor representación en la jornada.
A pesar de los esfuerzos de difusión a través de redes sociales, grupos de mensajería y visitas casa a casa, la apatía prevaleció en un proceso que, según residentes consultados, generó poca expectativa y, en ocasiones, pasó inadvertido ante las prioridades cotidianas de los venezolanos. La Consulta Popular, que pretendía ser un ejercicio de «democracia participativa y protagónica» para la gestión de servicios públicos e infraestructura, terminó enfrentando el reto de una ciudadanía que, en su mayoría, optó por no participar.
El Nacional.-
