La decisión se produce en un contexto de tensiones renovadas con Estados Unidos y una crisis energética en la isla.
El gobierno de Cuba anunció la noche de este jueves la liberación anticipada de 51 prisioneros en los próximos días. Esta medida fue presentada como una muestra de buena voluntad hacia el Vaticano, que ha actuado históricamente como mediador entre La Habana y Washington.
El anuncio se enmarca en un periodo de renovadas tensiones entre Cuba y Estados Unidos, donde Washington mantiene un embargo petrolero de facto contra la isla. La situación se agrava por una aguda crisis de suministro de combustible, exacerbada tras la captura en enero del ex dictador acusado de narcoterrorismo, lo que ha impactado el flujo desde Caracas.
Según un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores cubano, los beneficiados son prisioneros que han cumplido «una parte significativa de la pena» y «han mantenido buena conducta», calificando la decisión como una «práctica habitual» del sistema de justicia penal. No se han divulgado los nombres de los liberados ni los delitos por los que fueron sancionados. La organización no gubernamental 11J, que registra detenciones en Cuba, estima que hay al menos 760 presos «por razones políticas» en el país y ha exigido la «liberación plena e incondicional de todas las personas encarceladas por motivos políticos».
La Iglesia católica ha desempeñado un papel crucial como canal de diálogo entre Cuba y Estados Unidos, facilitando el deshielo de relaciones diplomáticas en 2015. Recientemente, el 28 de febrero, el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, fue recibido en audiencia por el papa León XIV. Una semana antes, el secretario de la Santa Sede para las Relaciones con los Estados, Paul Richard Gallagher, se había reunido con diplomáticos estadounidenses para abordar la «situación en Cuba».
En enero de este mismo año, el gobierno cubano se había comprometido a liberar a 553 presos tras un acuerdo previo con el Vaticano, coincidiendo con el anuncio del exmandatario estadounidense Joe Biden de retirar a Cuba de la lista de «Estados patrocinadores del terrorismo». Esta medida fue revocada días después por el actual presidente Donald Trump. Dos meses más tarde, los 553 sentenciados fueron liberados, aunque organizaciones de derechos humanos solo pudieron verificar que una parte de ellos eran presos políticos. En 2010, la Iglesia católica también obtuvo la libertad de unos 130 presos políticos, incluidos los de la «primavera negra» de 2003.
Desde enero, Estados Unidos ha impuesto un bloqueo energético a Cuba, citando una «amenaza excepcional» a la seguridad nacional. Esta medida ha provocado escasez de combustibles y cortes de electricidad recurrentes en la isla. El presidente Donald Trump ha declarado estar estudiando una «toma de control amistosa» de Cuba, mientras que el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, ha manifestado que Cuba debe «cambiar drásticamente». Aunque Trump insiste en la existencia de negociaciones con funcionarios cubanos, La Habana niega tales conversaciones, si bien reitera su disposición al diálogo con Estados Unidos «sin presiones» ni «injerencia».
La liberación de estos prisioneros se suma a un historial de mediación del Vaticano en momentos clave para las relaciones entre Cuba y la comunidad internacional, mientras la isla continúa enfrentando desafíos económicos y políticos.
El Nacional.-
