Grupos como CodePink y figuras públicas se hospedaron en hoteles de cinco estrellas mientras la isla enfrentaba una interrupción generalizada del servicio eléctrico.
Un grupo de activistas de izquierda, incluyendo miembros de CodePink, Isra Hirsi y el streamer Hasan Piker, viajó a La Habana, Cuba, este fin de semana para expresar solidaridad con el liderazgo comunista de la nación. La visita se produjo en un contexto de tensiones con la administración del expresidente Donald Trump y coincidió con un apagón total en la isla.
El propósito declarado del viaje fue protestar contra las sanciones económicas impuestas al país por la administración Trump. CodePink patrocinó los vuelos a la isla, y la delegación incluyó a Hirsi, hija de la representante Ilhan Omar, y a Piker, quien es aliado del alcalde socialista democrático de Nueva York, Zohran Mamdani. La administración Trump impuso un bloqueo petrolero a Cuba a principios de este año, tras la captura del ex dictador acusado de narcoterrorismo.
La presencia del grupo generó críticas debido a su alojamiento en hoteles de lujo, como el Gran Hotel Bristol Meliá Collection de cinco estrellas, mientras los residentes cubanos carecían de electricidad. Piker defendió la elección del hospedaje en redes sociales, afirmando que la ley estadounidense exigía que se alojaran en hoteles de esa categoría. Sin embargo, una nota de la comunidad en X refutó esta afirmación, indicando que la ley de EE. UU. solo prohíbe a los estadounidenses alojarse en establecimientos propiedad del gobierno cubano o sus funcionarios.
CodePink declaró haber entregado miles de libras de ayuda a Cuba como parte del viaje, que fue organizado por la política cubana Mariela Castro y la organización sin fines de lucro Progressive International. La llegada del grupo y la difusión de videos en redes sociales ocurrieron el mismo fin de semana en que la Unión Eléctrica de Cuba anunció un apagón total en toda la isla.
En relación con la situación en Cuba, el Secretario de Estado Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, comentó que «tienen que poner gente nueva a cargo» en La Habana. Por su parte, funcionarios del Pentágono informaron a los legisladores que no hay planes de invadir Cuba, aunque la describieron como una preocupación de seguridad de larga data.
Las autoridades cubanas han atribuido las dificultades económicas del país a las sanciones estadounidenses. Analistas señalan que el gobierno enfrenta una presión creciente debido a los continuos apagones, la escasez de productos básicos y una frustración pública en aumento.
