La tripulación de la misión perderá contacto con la Tierra por 40 minutos al pasar detrás de la Luna.
La tripulación de la misión Artemis II experimentará una interrupción de comunicaciones con la Tierra de aproximadamente 40 minutos este lunes, al pasar por detrás de la Luna. Se espera que la pérdida de señal ocurra alrededor de las 22:47 GMT (18:47 EDT), momento en el que las señales de radio y láser que permiten la comunicación bidireccional quedarán bloqueadas por el satélite natural.
Esta situación de aislamiento no es inédita en la exploración espacial. Hace más de 50 años, los astronautas de las misiones Apolo también enfrentaron la pérdida de señal durante sus viajes lunares. En 1969, Michael Collins, piloto del módulo de mando del Apolo 11, perdió contacto con la Tierra y con sus compañeros en la superficie lunar durante 48 minutos mientras orbitaba la cara oculta. En sus memorias de 1974, «Carrying the Fire», Collins describió la experiencia como un momento de «verdadera soledad» y «aislamiento de cualquier forma de vida conocida», aunque sin temor, destacando la paz y tranquilidad que le brindó el silencio.
El piloto de Artemis II, Victor Glover, comentó antes de la misión sobre la esperanza de unidad global durante este período de incomunicación. En la Tierra, la estación terrestre de Goonhilly, en Cornualles, Inglaterra, encargada de rastrear la cápsula Orión, anticipa un momento de expectación. Matt Cosby, director de Tecnología de Goonhilly, señaló la particularidad de rastrear una nave espacial tripulada por primera vez para su equipo, indicando que estarán atentos al restablecimiento de la señal.
Durante los 40 minutos de silencio, los astronautas de Artemis II dedicarán su atención a la observación de la Luna, realizando tomas de imágenes y estudiando su geología. A futuro, se prevé que estas interrupciones en las comunicaciones sean menos frecuentes. Programas como Moonlight de la Agencia Espacial Europea (ESA) buscan establecer una red de satélites alrededor de la Luna para proporcionar cobertura de comunicación continua y fiable, lo cual es considerado esencial para una presencia lunar sostenible y la exploración de la cara oculta.
Una vez que la nave emerja de la sombra lunar y se restablezca la señal, se espera que la tripulación pueda compartir sus observaciones y datos con el centro de control de la misión en Houston, Texas, marcando un hito en la misión.
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