El atún enlatado es un alimento ampliamente consumido por su versatilidad y sus beneficios nutricionales, pero la variedad de productos disponibles genera dudas sobre la calidad, los ingredientes y el tipo de pescado. La elección informada de este producto depende de factores como el contenido proteico, el método de conservación, la sostenibilidad y la calidad del corte, así como de una revisión cuidadosa de la información presente en el empaque.
La calidad del atún enlatado no está determinada únicamente por el precio. Para una buena selección, se recomienda prestar atención a tres aspectos principales: la lista de ingredientes y aditivos, el medio de conservación y el tipo de atún utilizado. Estos elementos permiten evaluar mejor el perfil nutricional y las características del producto.
La lectura de la etiqueta es un primer paso esencial. Los atunes considerados de mejor calidad suelen contener pocos ingredientes: atún, agua o aceite, y sal. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan limitar el consumo de productos con altos niveles de sodio, un componente que con frecuencia se emplea como conservante. Además, ciertos aditivos pueden modificar el sabor y la pureza del producto, por lo que su presencia en la lista de ingredientes es un dato relevante para el consumidor.
Otro factor determinante es el medio de conservación. El atún enlatado se presenta principalmente en dos formatos: en agua (al natural) y en aceite. El atún en agua se considera la opción más ligera y resulta apropiado para quienes buscan controlar la ingesta de calorías y grasa. Este formato preserva el sabor puro del pescado y se adapta bien a preparaciones como ensaladas, sándwiches y otros platos frescos.
Por su parte, el atún en aceite ofrece una textura más suave y un sabor más intenso. El tipo de aceite utilizado —como oliva, girasol o soya— influye en las propiedades nutricionales del producto. El atún en aceite de oliva virgen extra es valorado por sus beneficios cardiovasculares, según la Fundación Española del Corazón. La elección entre atún en agua o en aceite depende del gusto personal y del tipo de receta que se desee preparar.
El tipo de atún y la calidad del pescado son otro componente clave en la selección. Entre las especies más comunes en los productos enlatados se encuentran el atún de aleta amarilla y el listado. La Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) clasifica estas especies como opciones seguras con bajos niveles de mercurio, un aspecto que suele generar preocupación en el consumo de pescados.
La calidad del atún se aprecia en la consistencia de sus lomos y en la ausencia de pedazos desmenuzados. Un corte uniforme y bien definido indica un mejor tratamiento de la materia prima y del proceso de envasado. Considerar estos elementos —ingredientes, medio de conservación y tipo de atún— permite al consumidor tomar decisiones más informadas al momento de elegir un atún enlatado, con el objetivo de obtener un producto adecuado a sus necesidades nutricionales y culinarias.
Especial
