Al combinar los avances científicos con educación y cambios de estilo de vida, es posible disminuir drásticamente el riesgo de afecciones cancerígenas.
El abordaje de las neoplasias malignas se centra hoy en tecnologías de diagnóstico no invasivo y terapias personalizadas. Estas herramientas buscan lograr hallazgos cada vez más precoces y transforman el tratamiento tradicional de estas patologías en uno más efectivo, menos agresivo y con mínimos efectos secundarios.
Según el doctor Juan Saavedra, director de la Clínica de Prevención SAV, la oncología contemporánea atraviesa una transformación hacia la medicina de precisión extrema e interceptación molecular. Este enfoque permite que “el cáncer se convierta en una patología crónica manejable”. Se estima que estos avances podrían implementarse en el país a corto plazo, en un periodo aproximado de 1 a 3 años.
El fin del diagnóstico basado solo en imágenes
El especialista explicó que detectar la enfermedad ya no depende exclusivamente de estudios de imagen, sino que ha evolucionado a un “proceso dinámico de monitoreo molecular”, a través de tres métodos fundamentales:
- Biopsia líquida: mediante una muestra de sangre, detecta ADN tumoral circulante (ctDNA) antes de que una lesión sea visible en una tomografía o resonancia. Esto permite monitorear la Enfermedad Residual Mínima (ERM) con una precisión superior al 95 %, ayudando a anticipar recaídas y poder actuar oportunamente.
- Cribado multicáncer (MCED): una tendencia disruptiva capaz de identificar el origen de más de 50 tipos de tumores simultáneamente, analizando patrones epigenéticos en la sangre.
- Inteligencia artificial (IA) y radiómica: algoritmos de deep learning, como CleaveNet, transforman imágenes diagnósticas en datos cuantitativos. Estos sistemas alcanzan una sensibilidad superior al 90 % en el descubrimiento precoz de lesiones, reduciendo drásticamente las biopsias innecesarias y el estrés del paciente.
Tratamientos más exactos: el adiós a la quimioterapia tradicional
En cuanto a terapias, el doctor Saavedra aseguró que para este 2026 se han ido desplazando métodos estandarizados (quimioterapia y radioterapia tradicional) por tratamientos personalizados con “enfoques de alta precisión que minimizan daños al tejido sano”, tales como:
· Anticuerpos conjugados (ADCs): conocidos como “caballos de Troya”, transportan fármacos directamente al tumor mediante una glucoproteína. Actualmente son el estándar para cáncer de mama y pulmón, con tasas de respuesta del 70 %.
· Vacunas de ARNm personalizadas: instruyen al sistema inmune para atacar firmas moleculares únicas. Combinadas con inmunoterapia, reducen el riesgo de recurrencia o muerte en un 44 % en casos de melanoma avanzado.
· Terapias CAR-T: se aplican mediante ingeniería genética de las células T del paciente, muestran un éxito creciente en cánceres agresivos, incluso en tumores sólidos como glioblastomas y sarcomas.
La oncología del futuro
El doctor Saavedra aseguró que de 2026 a 2031 el enfoque de la salud migrará de “tratar el tumor” a “tratar a la persona como un sistema complejo”, por lo tanto, la decisión clínica, tomada según guías y comités, estará basada en gemelos digitales (réplicas virtuales que anticipan evolución de afecciones) e IA predictiva.
Habrá mayor uso de la cronoterapia inteligente, para aplicar tratamientos en horarios específicos (ritmo circadiano) a fin de maximizar eficacia y minimizar toxicidad, con el uso de wearables para administrarlos en el momento biológico en que el tumor es más vulnerable.
Por último, se hará mayor énfasis en la importancia del microbioma intestinal, ahora en fase de investigación, pero se espera que para 2031 sea el estándar para predecir la respuesta a la inmunoterapia.
Para liderar este cambio, el director de la Clínica de Prevención SAV destaca que los centros de salud deben convertirse en hubs de bioinformática y vigilancia, integrando datos genómicos y clínicos en plataformas únicas para obtener perfiles moleculares en menos de 72 horas para intervenciones inmediatas, permitiendo también crear unidades de navegación con el fin de que el paciente comprenda su riesgo genético sin ansiedad innecesaria.
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