Celda de 3×5 y duchas vigiladas: exnarcotraficante revela cómo es la cárcel donde está recluido Maduro

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Publicada: enero 31, 2026

La captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero en Caracas y su posterior extradición a Estados Unidos lo mantienen actualmente recluido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, una prisión federal de alta seguridad ubicada en el barrio de Sunset Park, en Nueva York. En ese penal, considerado por numerosos exreclusos como un entorno especialmente severo, el exgobernante venezolano permanece en un nivel de aislamiento reforzado mientras avanzan los procesos judiciales en su contra, que podrían extenderse “uno o dos años”, según estimaciones del exnarcotraficante colombiano Carlos Lehder.

El Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn no es una penitenciaría, sino una instalación federal que aloja alrededor de 1.300 reclusos, en su mayoría acusados de narcotráfico y terrorismo. Por sus instalaciones han pasado figuras como Joaquín “El Chapo” Guzmán y miembros de Al Qaeda. De acuerdo con Lehder, quien estuvo recluido allí durante dos semanas en 2018, el lugar es descrito por numerosos internos como “el infierno en la tierra”, y también como “el planeta negro”.

Lehder relató a Revista Semana que su experiencia en el sistema carcelario estadounidense comenzó el 20 de julio de 1988, cuando un juez federal de la Corte de Jacksonville, Florida, lo sentenció “a 135 años de prisión y a una cadena perpetua”. Evocó ese momento como el inicio de un encierro absoluto dentro de un sistema que calificó de implacable. “No fue fácil, eso sí lo puedo decir”, afirmó al rememorar su paso por las cárceles federales de Estados Unidos.

Según explicó, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, las autoridades reforzaron radicalmente la seguridad del Centro de Detención de Brooklyn. “Un piso entero fue reconstruido y convertido a un altísimo nivel de seguridad antiterrorista. Son varios calabozos individuales tipo caja fuerte. Allí, los detenidos no tienen ningún contacto humano (…) No había televisor. Están prohibidas las visitas físicas y familiares, excepto las de los abogados”, detalló. Es en ese nivel de máxima seguridad donde, de acuerdo con su relato, se encuentra actualmente Nicolás Maduro.

La rutina en esa sección, de acuerdo con Lehder, se caracteriza por un control estricto y permanente. Describió que, durante la higiene personal, “mientras uno se ducha, el detenido puede usar una máquina de afeitar exclusivamente durante cuatro minutos y bajo una constante observación”. Esta vigilancia intensa responde, en parte, al temor de que algunos internos intenten atentar contra su propia vida.

El exnarcotraficante precisó que la celda típica mide alrededor de 3 por 5 metros. “Este es un confinamiento solitario hasta que el cuerpo no resista más y perezca”, afirmó, al describir las condiciones de encierro. Señaló también que la comida suele ser entregada directamente en la celda y que no existen privilegios ni formas de entretenimiento para los reclusos en ese nivel.

El acceso al exterior es igualmente limitado. De acuerdo con el reglamento que describió Lehder, los detenidos pueden salir al patio solo tres veces por semana, durante tres horas cada ocasión. Sin embargo, subrayó que las condiciones climáticas y de horario reducen aún más la posibilidad de esparcimiento. “En esta época, en Nueva York, la temperatura está bajo cero. ¿Cuánto se divierte uno en un patio enrejado, supervisado, a las cinco de la madrugada, cuando a uno lo levantan con semejante frío?”, se preguntó. “A eso se expone Nicolás Maduro”.

Para sobrellevar el aislamiento, Lehder indicó que recurrió a ejercicios mentales, lectura y entrenamiento físico con el objetivo de enfrentar la depresión, a la que definió como “un gravísimo factor en el encierro”. Durante 30 años estuvo preso en Estados Unidos, período en el que llegó a escribir un libro como mecanismo de supervivencia psicológica ante el prolongado aislamiento y la dureza del régimen penitenciario.

Al ser consultado por Revista Semana sobre el futuro judicial de Nicolás Maduro en Estados Unidos, Lehder fue categórico en su apreciación sobre el sistema de justicia de ese país. “Maduro —quizás— no vuelva a ver la libertad”, sostuvo, al comparar la situación del exgobernante venezolano con la severidad que, según su experiencia, caracteriza a los procesos y condenas en cortes federales.

Mientras se desarrollan los procedimientos judiciales en su contra, Nicolás Maduro permanece en el mismo entorno que Lehder define sin ambigüedades como “el infierno” y que muchos reclusos denominan “el planeta negro”, en referencia al nivel de aislamiento, las medidas de seguridad reforzadas y las condiciones de vida descritas por quienes han pasado por el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.

El Nacional

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