Reportaje de The Wall Street Journal detalla acusaciones de narcotráfico y corrupción
Una investigación publicada por The Wall Street Journal ha señalado a Cilia Flores, esposa del ex dictador acusado de narcoterrorismo, como presunta figura central en una estructura criminal familiar vinculada al narcotráfico y la corrupción en Venezuela. Flores fue incluida en una acusación federal en Estados Unidos por supuesta conspiración para introducir grandes cargamentos de cocaína en territorio norteamericano y por la recepción de sobornos y facilitación de operaciones ilícitas.
Según el reportaje, la acusación federal se enmarca en un proceso más amplio por narcoterrorismo que se desarrolla en tribunales estadounidenses. Tras la captura del ex dictador acusado de narcoterrorismo en enero y su traslado a Nueva York por agentes de la Administración de Control de Drogas (DEA), Flores lo acompañó y posteriormente se declaró inocente ante un tribunal federal.
El abogado de Flores, Mark Donnelly, ha indicado que su defensa espera revisar y refutar las pruebas presentadas por el gobierno estadounidense. Hasta el momento, funcionarios del gobierno venezolano y miembros de la familia Flores no han ofrecido comentarios públicos sobre las acusaciones, según lo reportado por el medio.
El reportaje de WSJ sostiene que, a lo largo de los años, Flores habría consolidado una red de influencia conocida como “El Jardín de Flores”. Esta red, integrada por familiares cercanos, habría recibido beneficios como contratos estatales, rutas de narcotráfico e impunidad, según registros judiciales y testimonios citados.
Varios miembros de su entorno han sido sancionados por el gobierno estadounidense por presuntos delitos de corrupción y narcotráfico, incluyendo a sobrinos detenidos en 2015 durante una operación encubierta en Haití. Asimismo, se menciona que algunos familiares ocuparon posiciones clave dentro de instituciones del Estado venezolano y empresas públicas, lo que habría facilitado operaciones financieras y logísticas vinculadas a actividades ilícitas.
Abogada de profesión, Flores fue una de las primeras colaboradoras de Hugo Chávez y ocupó cargos de alto nivel, entre ellos la presidencia de la Asamblea Nacional. Su cercanía con el poder le habría permitido influir en la designación de jueces y en estructuras clave del sistema judicial. “Se convirtió en la artífice de un sistema de impunidad”, afirmó el exfiscal venezolano Zair Mundaray, citado por The Wall Street Journal.
Las investigaciones en curso en Estados Unidos podrían arrojar nuevos elementos sobre el alcance de estas presuntas redes y su influencia en la política venezolana, con la posible participación de otros actores dentro de la estructura investigada.
