Segunda comparecencia de ex dictador acusado de narcoterrorismo y Cilia Flores genera despliegue de seguridad y manifestaciones
Desde la madrugada de este jueves, decenas de personas y medios de comunicación se han congregado en los alrededores de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, ubicada en el 500 de Pearl Street. En este lugar está programada la segunda audiencia del ex dictador acusado de narcoterrorismo y su esposa Cilia Flores, ambos enfrentando acusaciones de narcoterrorismo.
A primeras horas del día, se observó un considerable despliegue de seguridad, con vallas que delimitaban el acceso principal al edificio. Periodistas de diversas cadenas, incluyendo Telemundo y otros corresponsales internacionales, instalaron sus equipos a la espera de novedades sobre el caso.
En los alrededores de la corte, se han manifestado grupos con posturas contrapuestas. Por un lado, venezolanos celebran la detención de los exlíderes socialistas, mientras que activistas de otras nacionalidades exigen su liberación. Se exhibieron pancartas en inglés con mensajes como “Liberen al presidente ex dictador acusado de narcoterrorismo y a Cilia Flores”, y se corearon consignas como “Queremos justicia, la exigimos ahora” y “¡Liberen al ex dictador acusado de narcoterrorismo ahora!”. Simultáneamente, se escucharon gritos de rechazo hacia el ex dictador acusado de narcoterrorismo. En el sitio también se observó un muñeco gigante vestido con un traje naranja de prisionero y con las manos atadas.
El ex dictador acusado de narcoterrorismo está acusado de conspiración para narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de armas de guerra. Cilia Flores enfrenta cargos similares relacionados con el tráfico de drogas y armamento. Ambos permanecen detenidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn. En su primera comparecencia, el ex dictador acusado de narcoterrorismo se declaró “no culpable” y se autodenominó “prisionero de guerra”.
Los abogados de la pareja han solicitado la desestimación de los cargos, argumentando que el gobierno estadounidense bloqueó indebidamente los fondos necesarios para cubrir los gastos de su defensa. Por su parte, los fiscales buscan restringir el acceso a ciertas pruebas, citando el riesgo de posibles represalias contra testigos.
