Kilmar Armando Ábrego García, salvadoreño con estatus legal protegido en Estados Unidos, fue deportado a El Salvador el 15 de marzo junto a cientos de presuntos pandilleros. El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) admitió que la deportación se produjo por un «error administrativo», a pesar de conocer su protección contra la expulsión.
Sin embargo, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que, dado que Ábrego García ya no está bajo custodia estadounidense, el tribunal no puede ordenar su retorno ni exigir a El Salvador que lo devuelva. «Este individuo que fue deportado […] era miembro de la brutal y viciosa pandilla MS-13«, afirmó Leavitt, calificándolo de «cabecilla». Además, añadió que existen informes de inteligencia creíbles que vinculan al individuo con el tráfico de personas.
Cuando Leavitt fue interrogada sobre si Ábrego García había sido condenado, contestó que «hay un montón de pruebas en el Departamento de Seguridad Interior«, y que ICE posee dichas evidencias.
Ábrego García llegó a Estados Unidos alrededor de 2011, huyendo de la violencia en su país y se estableció en el estado de Maryland. Según documentos judiciales, abandonó El Salvador debido a acoso y amenazas de pandillas que intentaban extorsionarlo. En 2019, recibió una citación para un proceso de deportación, acusado por ICE de pertenecer a la MS-13. Sin embargo, sus abogados sostienen que no tiene antecedentes penales ni vínculos con grupos criminales. La acusación se basaría en testimonios endebles, donde se le señaló por vestir ropa de los Chicago Bulls mientras buscaba trabajo.
A pesar de la prohibición de un juez de que fuera deportado, ya que corre peligro en su país de origen, Ábrego García fue enviado de regreso a El Salvador. La polémica se intensificó con declaraciones del vicepresidente JD Vance, quien criticó a los medios por considerar a los pandilleros como víctimas.
Por su parte, la esposa del deportado, Jennifer Vasquez Sura, y su hijo han demandado al gobierno, alegando que Ábrego García fue expulsado sabiendo que sería encarcelado y torturado de inmediato. Exigen una reparación judicial inmediata.
Grupos de derechos humanos, la oposición demócrata y algunos republicanos han criticado la aplicación de la Ley de enemigos extranjeros de 1798, utilizada para deportar migrantes en situación irregular a El Salvador, basándose en razones como el uso de tatuajes.
Este caso se suma al de otros más de 200 venezolanos deportados el mismo día, cuyos abogados aseguran que sus clientes no son miembros de la pandilla el Tren de Aragua y fueron deportados principalmente por razones superficiales.
EFE