Tras un ataque conjunto atribuido a Israel y Estados Unidos contra Irán, seguido de una respuesta iraní, la comunidad internacional ha expresado una fuerte condena y un llamado a la desescalada. El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, repudió las acciones de los tres países involucrados, subrayando que «No podemos permitirnos otra guerra».
Los objetivos del ataque, según declaraciones de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, incluyeron al ayatolá Ali Khamenei y al presidente iraní Masoud Pezeshkian. Trump declaró la intención de «destruir sus misiles y arrasar su industria de misiles por completo», además de «destruir su armada», e incentivó a los iraníes a tomar control de su gobierno. Esta situación se enmarca en una escalada de violencia y tensión en la región de Oriente Medio.
En un comunicado, Pedro Sánchez rechazó «la acción militar unilateral de EE.UU. e Israel, que supone una escalada y contribuye a un orden internacional más incierto y hostil». Asimismo, condenó «igualmente las acciones del régimen iraní y de la Guardia Revolucionaria», insistiendo en que no se puede permitir «otra guerra prolongada y devastadora en Oriente Medio». El mandatario español exigió «la desescalada inmediata y el pleno respeto del derecho internacional», abogando por retomar el diálogo para alcanzar una solución política duradera.
Por su parte, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, también emitió un comunicado, advirtiendo que «El estallido de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán tiene graves consecuencias para la paz y la seguridad internacionales». Macron aseguró que se están tomando medidas para garantizar la seguridad del territorio nacional francés y de sus compatriotas y activos en la región, y que Francia está dispuesta a proteger a sus socios cercanos.
Macron enfatizó que «La actual escalada es peligrosa para todos. Debe cesar», y pidió al régimen iraní que «comprenda que ahora no le queda otra opción que entablar negociaciones de buena fe para poner fin a sus programas nucleares y de misiles balísticos, así como a sus acciones para desestabilizar la región». El presidente francés solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para intervenir en la situación.
El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, se sumó a las condenas, señalando que «El uso de la fuerza por parte de Estados Unidos e Israel contra Irán, y las consiguientes represalias iraníes en toda la región, socavan la paz y la seguridad internacionales». Guterres recordó la obligación de todos los Estados Miembros de respetar el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas, que prohíbe la amenaza o el uso de la fuerza.
Guterres exigió «el cese inmediato de las hostilidades y la desescalada», advirtiendo que, de no hacerlo, se corre el riesgo de un conflicto regional más amplio con graves consecuencias para la población civil y la estabilidad. Instó a todas las partes a regresar «de inmediato a la mesa de negociaciones» para buscar una solución pacífica.
El Nacional.-
