Una acusación presentada en Nueva York contra Nicolás Maduro describe una presunta red de narcotráfico que habría utilizado a México como plataforma logística y punto de tránsito para el envío de cocaína desde Venezuela y Colombia hacia Estados Unidos, con la participación de cárteles mexicanos como el de Sinaloa y Los Zetas, así como del denominado Cartel de los Soles.
Entre las 25 páginas del escrito de imputación, la Fiscalía estadounidense sostiene que, entre 1999 y 2019, México no solo fue un país de tránsito para la cocaína suramericana trasladada a Estados Unidos, sino también un punto de enlace financiero, marítimo y operativo para el Cartel de los Soles, presuntamente liderado por Maduro. El expediente señala la participación indirecta de organizaciones locales y redes transnacionales, como el Tren de Aragua, el Cartel de Sinaloa y Los Zetas, que habrían trabajado con el Cartel de los Soles.
Según el diario mexicano Reforma, fiscales de Estados Unidos señalan que Los Zetas sobornaban a Diosdado Cabello, actual ministro de Interior, para organizar el transporte de droga desde Venezuela a México. De acuerdo con esos señalamientos, Joaquín “El Chapo” Guzmán, actualmente detenido, sería quien financiaba las instalaciones de narcolaboratorios en Colombia para enviar la producción de cocaína a Estados Unidos.
La acusación indica que “Maduro y sus cómplices se han aliado con narcoterroristas del Cartel de Sinaloa y Los Zetas para distribuir toneladas de cocaína en Estados Unidos”. Los fiscales describen que “Los Zetas colaboraron con un grupo de narcotraficantes colombianos para enviar contenedores de carga desde puertos de Venezuela a puertos de México y, finalmente, a Estados Unidos”.
El documento judicial afirma que, cuando Nicolás Maduro fue ministro de Exteriores de Hugo Chávez, entre 2006 y 2008, habría vendido pasaportes diplomáticos a narcotraficantes que operaban en México. Estos pasaportes habrían sido utilizados, según la Fiscalía, junto con vuelos oficiales desde territorio mexicano para trasladar ingresos procedentes de la venta de drogas.
La acusación detalla que “la cocaína procesada (se) enviaba desde Venezuela a Estados Unidos a través de puntos de transbordo en el Caribe y América Central, como Honduras, Guatemala y México”. Añade que los “puntos de transbordo en Honduras, Guatemala y México también se basaban en una cultura de corrupción, en la que los traficantes de cocaína que operaban en esos países pagaban una parte de sus ganancias a los políticos que los protegían y ayudaban”.
El expediente describe al Cartel de los Soles como una organización que operaría desde el aparato del Estado venezolano, utilizando estructuras diplomáticas, empresas fachada y protección institucional para mover drogas y dinero. En ese esquema, México aparece como un eslabón clave en el traslado de cargamentos, la recepción de contenedores procedentes de puertos venezolanos y la articulación con cárteles locales para el envío final de la droga a territorio estadounidense.
