Pakistán ha bombardeado ciudades importantes de Afganistán, lo que marca un giro en la relación entre ambos países, que han pasado de ser aliados a convertirse en enemigos en un contexto de creciente confrontación armada. La ofensiva incluye ataques aéreos contra campamentos del Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP) en territorio afgano y ha desencadenado una respuesta militar por parte de los talibanes.
El conflicto se enmarca en una serie de acuerdos de paz fallidos y en el fortalecimiento del TTP, organización que ha incrementado la violencia en la región. Según la información disponible, Pakistán ha dirigido bombardeos contra objetivos vinculados a este grupo en Afganistán, mientras que las autoridades talibanas han respondido militarmente, profundizando la tensión bilateral.
La transformación de la relación entre Afganistán y Pakistán, de cooperación a enfrentamiento abierto, se atribuye a la incapacidad de contener la expansión y las actividades del TTP, así como a la falta de resultados de los intentos previos de negociación. La dinámica actual refleja un conflicto complejo y en desarrollo, en el que intervienen factores de seguridad interna, disputas transfronterizas y el papel de grupos armados no estatales.
La situación generada por los bombardeos pakistaníes y la respuesta talibán configura un escenario de guerra abierta entre ambos países, con un aumento significativo de las acciones militares y sin indicios claros, en la información disponible, de un proceso de desescalada o de nuevos esfuerzos de mediación.
El Nacional.-
