Irán se declaró este lunes preparado para una guerra y, al mismo tiempo, dispuesto a negociar, según afirmó el canciller Abás Araqchi, en un contexto de fuertes protestas internas y crecientes advertencias de intervención militar por parte de Estados Unidos, cuyo gobierno ha denunciado la represión de un movimiento de protesta que habría dejado casi 200 muertos.
Desde el 28 de diciembre, Irán enfrenta manifestaciones en Teherán y otras ciudades, inicialmente motivadas por el aumento del costo de vida y que han derivado en un movimiento contra el régimen teocrático instaurado tras la revolución de 1979. La ONG Irán Human Rights (IHR), con sede en Noruega, indicó el domingo que al menos 192 manifestantes habían muerto desde el inicio de las protestas y que más de 2.600 personas habían sido detenidas, advirtiendo que el número real de víctimas podría ser mucho mayor. Según esta organización, “información no verificada indica que al menos varios cientos, o incluso más de 2.000 personas según algunas fuentes, han sido asesinadas”.
Pese al corte de Internet impuesto por las autoridades desde el 8 de enero, imágenes filtradas desde Teherán y otras ciudades, probablemente mediante vía satélite, han mostrado grandes manifestaciones en las últimas noches. En un video autenticado por la agencia AFP se observan decenas de cuerpos envueltos en bolsas negras frente a una morgue en la capital, mientras varias personas parecen buscar a familiares desaparecidos. Medios iraníes, por su parte, han afirmado que decenas de miembros de las fuerzas de seguridad murieron en las marchas.
En respuesta a la represión, el presidente estadounidense, Donald Trump, reiteró sus amenazas de intervención militar. Tras haber advertido en varias ocasiones que podría ordenar una acción armada, aseguró el domingo que los líderes iraníes querían “negociar” y que se estaba “preparando una reunión”, sin descartar la opción militar. Recordó además que Estados Unidos ya bombardeó en junio instalaciones nucleares iraníes en apoyo a Israel y sostuvo que “puede que tengamos que actuar antes de una reunión”, al tiempo que señaló que el ejército estadounidense estaba estudiando “opciones muy fuertes”.
En este contexto, el canciller Abás Araqchi declaró este lunes, durante una conferencia de embajadores extranjeros en Teherán, que Irán “no busca la guerra, pero está totalmente preparado”. Añadió que el país “también está preparado para negociar”, precisando que “estas negociaciones deben ser justas, con igualdad de derechos y basadas en el respeto mutuo”. De forma simultánea, la cancillería iraní afirmó que se mantiene “abierto” un canal de comunicación entre el gobierno de Teherán y el emisario de Estados Unidos para Oriente Medio.
Mientras continúan las protestas, las autoridades iraníes han impulsado una movilización en sentido contrario. Frente a las grandes concentraciones de los últimos días en Teherán y otras ciudades, se convocaron este lunes contramanifestaciones de apoyo a la República Islámica. El gobierno declaró el domingo por la tarde tres días de luto nacional por los “mártires de la resistencia”, en referencia en particular a los miembros de las fuerzas de seguridad muertos en las protestas.
La televisión estatal iraní difundió este lunes imágenes de manifestaciones de apoyo al gobierno en diversos puntos del país. En Teherán, las grabaciones mostraron a miles de personas concentradas en una importante plaza de la capital para respaldar al gobierno y rendir homenaje a los muertos en las protestas antigubernamentales. El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, había llamado a la población a sumarse a una “marcha de resistencia” para denunciar la violencia cometida, según él, por “criminales terroristas urbanos”.
En paralelo, continuaron las expresiones públicas de rechazo al régimen desde distintos sectores de la oposición. El domingo, un video ampliamente compartido mostró a manifestantes reunidos en el distrito de Punak, en Teherán, coreando consignas en apoyo a la monarquía depuesta. Reza Pahlavi, hijo del sah derrocado y figura opositora iraní en el exilio en Estados Unidos, instó a las fuerzas armadas y de seguridad, a través de redes sociales, a “apoyar al pueblo”.
La situación en Irán ha generado reacciones internacionales. China formuló este lunes un llamado a la calma y expresó su oposición a cualquier injerencia extranjera. Por su parte, el jefe del gobierno alemán, Friedrich Merz, criticó “con firmeza” la violencia ejercida por el gobierno iraní contra manifestantes, que consideró una “señal de debilidad”.
AFP
