Brasil dejó de ejercer la representación de la Argentina en Venezuela, en un movimiento que refleja el deterioro de la relación entre el gobierno de Javier Milei y la administración de Luiz Inácio Lula da Silva. Aunque la Argentina solicitó formalmente a Italia que asuma esa función, el gobierno de Giorgia Meloni aún no tomó a su cargo la protección de los intereses argentinos en Caracas debido a la complejidad del procedimiento.
Una funcionaria del Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia confirmó a La Nación que existe una solicitud argentina para que Italia se haga cargo de los asuntos argentinos en Venezuela. Explicó que el traspaso requerirá tiempo, al estar sujeto a un doble proceso: “Hay un proceso burocrático interno italiano, por un lado y, por otro, también hay que esperar que las autoridades venezolanas den su visto bueno”. Según la misma fuente, se está trabajando en la implementación del esquema, que requiere además la conformidad formal de las autoridades venezolanas.
Fuentes diplomáticas indicaron que la cuestión está siendo gestionada directamente por la Cancillería argentina junto con la embajada de Italia en Buenos Aires, siguiendo los procedimientos habituales de Italia para el manejo de sus asuntos en terceros países.
Brasil había asumido la representación de la Argentina en Venezuela en agosto de 2024, después de que el gobierno de Nicolás Maduro expulsara a los diplomáticos argentinos en respuesta a las críticas de Javier Milei al régimen chavista. No obstante, posteriores choques diplomáticos entre Milei y Lula llevaron al gobierno brasileño a abandonar esa función de custodia.
De acuerdo con lo anticipado por La Nación, desde este viernes Brasil dejará de ocuparse tanto de la verificación del estado de la residencia del embajador argentino como de la atención de los asuntos consulares vinculados a la representación argentina en Caracas.
El pedido argentino a Italia se produce en un contexto de acercamiento entre Roma y el nuevo gobierno venezolano surgido tras la salida de Nicolás Maduro. Italia respaldó de manera explícita la intervención de Estados Unidos del 3 de enero pasado, que derivó en la remoción de Maduro y de su esposa, ambos trasladados a Nueva York y acusados de narcoterrorismo, y en la instalación de un gobierno interino encabezado por la vicepresidenta Delcy Rodríguez. Maduro fue trasladado por agentes de la DEA a una prisión en esa ciudad estadounidense.
Bajo presión de Washington, el nuevo gobierno chavista comenzó a liberar detenidos políticos, entre ellos varios ciudadanos italianos. En ese marco, el gobierno de Giorgia Meloni anunció un “upgrade” de la relación bilateral con Venezuela. “Ahora que la estación de Maduro, marcada por opresión y violencia, ha quedado en el pasado, nuestro objetivo, como ha indicado la primera ministra (Giorgia Meloni), es poner en marcha una fase nueva, estableciendo una alianza positiva con las autoridades lideradas por Delcy Rodríguez”, afirmó el canciller italiano, Antonio Tajani, el martes pasado ante el Senado.
Tajani añadió que “la liberación de los presos políticos es una señal contundente que la nueva administración quería enviar. Estamos abiertos a recibirla con esperanza y a forjar una colaboración diferente con el nuevo liderazgo en Caracas, en beneficio de los venezolanos y la seguridad internacional”. En ese contexto, el gobierno italiano decidió elevar el estatus de su representación diplomática en Caracas: el actual encargado de negocios, Giovanni Umberto De Vito, pasará a ser embajador titular.
El anuncio se produjo al día siguiente de la liberación, el lunes, de Alberto Trentini, un trabajador humanitario que estuvo detenido 423 días sin acusación formal en la cárcel El Rodeo I, donde también se encuentra el gendarme argentino Nahuel Gallo. Ese mismo día fue liberado el empresario Mario Burló, detenido desde 2024, y este jueves recuperó la libertad Luigi Gasperin, otro empresario arrestado el 9 de agosto pasado.
Según informó el diario Corriere della Sera, tras la salida de Trentini y Burló ya no quedarían detenidos con pasaporte exclusivamente italiano en cárceles venezolanas. No obstante, todavía permanecen presos 42 ítalo-venezolanos, de los cuales 24 son considerados detenidos políticos. Esta situación podría contribuir a demorar el proceso por el cual Italia pasaría a hacerse cargo de la representación argentina en Caracas, en un escenario donde se entrecruzan gestiones consulares, negociaciones políticas y requerimientos formales de las autoridades venezolanas.
GDA La Nación Argentina
