Un joven venezolano, Greiber Eduardo Berrío, de 19 años, fue víctima de un feroz ataque por parte de perros callejeros en el sector de Potreritos, en la localidad de Bosa, al sur de Bogotá. Este incidente ha generado alarma y preocupación en la comunidad local.
Según información proporcionada por el portal informativo Cactus 24, el ataque fue tan severo que la víctima tuvo que ser sometida a amputaciones en ambas extremidades superiores y en las orejas. El padre del joven, Guillermo Berrío, declaró que su hijo fue atacado por un grupo de nueve perros que desde hace semanas deambulan por la zona.
«El estado de salud de mi hijo es bastante delicado por la mordedura de esos animales. Hoy en día está en una UCI, intubado,» mencionó Guillermo Berrío, evidenciando la gravedad de la situación. Destacó que, a pesar de los llamados a las autoridades y grupos especializados en el manejo de animales, no se han tomado acciones concretas para abordar el problema.
El traslado del joven al hospital se realizó inicialmente al Hospital de Bosa, donde los médicos determinaron que las heridas estaban severamente infectadas, lo que llevó a la decisión de amputar sus brazos. Posteriormente, fue trasladado al Hospital de Kennedy, donde permanece en la Unidad de Cuidados Intensivos.
El relato del padre revela que la víctima sufrió más de 150 mordeduras, y que sus orejas fueron completamente arrancadas. Las partes de su cuerpo que no fueron afectadas por las mordeduras incluyen su área íntima y los pies.
En tanto, los animales siguen vagando por el área, lo que ha incrementado la preocupación entre los residentes de la zona. La familia de Greiber, junto con los vecinos, espera que este trágico incidente impulse a las autoridades a implementar medidas efectivas para el manejo adecuado de los perros callejeros, asegurando así la seguridad de la comunidad.
El caso de Greiber Eduardo Berrío subraya la necesidad urgente de una intervención coordinada por parte de las autoridades locales para prevenir futuros ataques y garantizar la convivencia segura entre los residentes y los animales callejeros.
El Informador