Laura Fernández, candidata de derecha y heredera política del presidente saliente Rodrigo Chaves, fue electa este domingo como nueva jefa de Estado de Costa Rica con una amplia diferencia sobre sus competidores, al obtener más del 48 % de los votos. Superó al candidato opositor Álvaro Ramos Chaves, quien alcanzó el 33 % de los sufragios.
Fernández, de 39 años, se convierte en la segunda mujer en ser elegida presidenta de Costa Rica, después de Laura Chinchilla, que gobernó entre 2010 y 2014. Durante el mandato de Rodrigo Chaves se desempeñó como ministra de Planificación y jefa de gabinete, consolidándose como su heredera política.
La presidenta electa ha centrado su campaña en una propuesta de “mano dura” frente a la creciente violencia en el país. Inspirada en el modelo del presidente salvadoreño Nayib Bukele, ha prometido frenar el aumento de la criminalidad en una nación que durante mucho tiempo fue considerada un oasis de estabilidad en Centroamérica.
Costa Rica, con costas en el Caribe y el Pacífico, ha pasado de ser un punto de tránsito a convertirse en un centro logístico para los cárteles de la droga colombianos y mexicanos. El tráfico de drogas se ha extendido a las comunidades locales, alimentando guerras territoriales que han provocado que la tasa de asesinatos aumente un 50 % en los últimos seis años.
Entre sus promesas, Fernández ha planteado completar la construcción de una megaprisión para delincuentes peligrosos inspirada en el Centro de Confinamiento Antiterrorista (CECOT) de Bukele y colocar los focos de delincuencia bajo un estado de emergencia al estilo salvadoreño.
En su primer discurso tras ser electa presidenta, Fernández afirmó que no permitirá “nunca” el “autoritarismo” y la “arbitrariedad” que “nadie quiere” en Costa Rica, en respuesta a las acusaciones de la oposición durante la campaña presidencial. Aseguró también que cambiarán las “reglas del juego político” en un país considerado una de las democracias más estables de América Latina.
“El mandato que me da el pueblo soberano es claro, el cambio será profundo e irreversible”, manifestó la presidenta electa, quien será investida el próximo 8 de mayo.
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