Las esperanzas de encontrar sobrevivientes entre los escombros se desvanecen mientras Birmania y Tailandia enfrentan la devastación generada por un potente terremoto. El sismo, que ha causado la muerte de al menos 1.700 personas, ha afectado gravemente a la región, dejando a la población en estado de angustia y desesperación.
En Birmania, el terremoto de magnitud 7,7, seguido por una réplica de magnitud 6,7, ha colapsado edificios y puentes, y bloqueado carreteras en el centro del país. En Mandalay, la segunda ciudad más grande, las condiciones son críticas. Muchos habitantes, temerosos de las réplicas, han pasado noches enteras a la intemperie, soportando temperaturas cercanas a los 40 ºC.
La junta birmana ha declarado una semana de luto nacional, ondeando las banderas a media asta como señal de compasión por las vidas perdidas. Sin embargo, los esfuerzos de rescate han disminuido debido a las condiciones adversas y el calor, lo que complica la identificación de los cuerpos. Un incidente particularmente desgarrador ocurrió cuando una mujer embarazada fue rescatada de los escombros, solo para ser declarada muerta poco después debido a la pérdida de sangre durante el rescate.
En Tailandia, el impacto se ha sentido fuertemente en Bangkok, donde un edificio de 30 pisos en construcción colapsó, resultando en al menos 18 muertes y decenas de heridos y desaparecidos. Las operaciones de rescate se han intensificado en la capital, con el uso de tecnologías avanzadas como drones con imágenes térmicas y perros rastreadores que buscan señales de vida.
La Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) ha lanzado un llamado de emergencia solicitando más de 100 millones de dólares para asistir a las víctimas. Las necesidades humanitarias aumentan a medida que las temperaturas suben y la temporada de lluvias se aproxima, elevando el riesgo de crisis secundarias.
El contexto político y social en Birmania añade otra capa de complejidad. El país, ya devastado por la guerra civil desde el golpe militar de 2021, enfrenta un desplazamiento masivo de población, con aproximadamente 3,5 millones de personas al borde de la hambruna. Además, se reportan combates esporádicos entre el gobierno y grupos rebeldes.
En medio de esta devastación, cientos de funerales están previstos mientras la región intenta recuperarse de este desastre natural. La comunidad internacional sigue movilizándose para ofrecer ayuda, pero el camino hacia la recuperación será largo y desafiante. La situación en Birmania y Tailandia requiere atención urgente para prevenir más tragedias en el futuro cercano.+
EFE