El preso político cubano Yosvany Rosell García, de 37 años, se encuentra en estado crítico debido a un fallo renal agudo después de permanecer 40 días en huelga de hambre, según denunció su esposa, Mailin Rodríguez Sánchez, a través de las redes sociales. El activista, padre de tres hijos, cumple una condena de 15 años de cárcel por su participación en las protestas del 11 de julio de 2021 (11J).
De acuerdo con la denuncia, García lleva más de un mes sin consumir alimentos sólidos como forma de protesta por las condiciones en que permanece encarcelado y por la negativa de las autoridades a revisar su caso. Su situación se enmarca en un contexto de represión que organizaciones de derechos humanos califican de crítico en la isla.
Sobre este caso se pronunció Rolando Cartaya, investigador de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba y vocero del Observatorio Cubano de Conflictos, en una intervención en el programa La Tarde de NTN24. “La huelga de hambre es la única forma en que los presos políticos en Cuba hacen valer sus derechos, pero históricamente también el gobierno los ha dejado morir en huelga de hambre”, expresó entrevistado.
Cartaya se refirió además a las causas por las que García fue condenado. “Solo pedía cambio de sistema, decía: ‘Cuba Libre’, no ejerció violencia y sin embargo a él y otros 20 los condenaron por sedición (…) En este caso hay demasiada crueldad”, afirmó.
La situación de García se produce en un escenario de alta presión sobre la disidencia en Cuba. La represión se mantiene en niveles críticos, con un número récord de más de 1.179 presos políticos registrados por organizaciones de derechos humanos a finales de septiembre de 2025.
Estas organizaciones, entre las que se encuentran Prisoners Defenders y Human Rights Watch, han denunciado torturas sistemáticas y condiciones carcelarias inhumanas en el país. Según sus reportes, el caso de Yosvany Rosell García se suma a un panorama más amplio de vulneraciones de derechos humanos contra opositores y activistas encarcelados.
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