El mandatario estadounidense vincula el respaldo con el proceso político tras la captura del ex dictador acusado de narcoterrorismo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes en una rueda de prensa en la Casa Blanca que su nivel de popularidad en Venezuela supera al de cualquier otro dirigente político. Estas declaraciones se produjeron en medio de las tensiones derivadas del nuevo esquema energético entre Washington y Caracas, que incluye el manejo de grandes volúmenes de crudo venezolano bajo supervisión estadounidense.
El mandatario sostuvo que su figura goza de amplia aceptación en el país y vinculó ese supuesto respaldo con el proceso político que, según su versión, ha redefinido el control del poder en Venezuela tras la captura del ex dictador acusado de narcoterrorismo. Trump declaró: “En las encuestas estoy más alto que nadie (…) en Venezuela. Así que, cuando termine con esto, podré ir a Venezuela”. En tono distendido, incluso mencionó una frase interpretada como broma sobre una eventual candidatura en territorio venezolano: “Me voy a postular a la presidencia”.
Trump también defendió la estrategia energética impulsada por su administración, asegurando la existencia de una relación directa de cooperación con Caracas en torno al petróleo. Afirmó: “Tenemos un socio con Venezuela. Más de 100 millones de barriles (de petróleo) ya están en Houston”. Según el mandatario, ese volumen de crudo habría permitido financiar indirectamente las operaciones vinculadas al cambio de gobierno en Venezuela tras la salida del ex dictador acusado de narcoterrorismo del poder, añadiendo que ese petróleo venezolano “pagó, de sobras, por esa guerra”.
Las declaraciones se produjeron a propósito de una comparación que hizo entre Venezuela e Irán, al referirse a la política exterior de su administración en Medio Oriente y América Latina. Trump describió a los dirigentes iraníes como “fanáticos”, en contraste con el nuevo liderazgo venezolano, al que presentó como un socio más alineado con Washington.
En los últimos meses, la Casa Blanca ha flexibilizado parte de las sanciones impuestas a Venezuela, especialmente en el sector energético, con el objetivo de facilitar inversiones y reorganizar la industria petrolera, la cual se encuentra deteriorada. El nuevo gobierno encabezado por Delcy Rodríguez, encargada interina de Venezuela, instaurado tras la captura del ex dictador acusado de narcoterrorismo, ha impulsado reformas económicas orientadas a abrir el sector de hidrocarburos al capital extranjero, medida que ha sido vista por la administración estadounidense como un paso hacia la estabilización del país y la reactivación de su principal industria.
Bajo el esquema actual, el petróleo venezolano puede ser exportado bajo supervisión de Washington. Los ingresos derivados de esas ventas son canalizados a través de mecanismos de control establecidos por Estados Unidos, con el objetivo de supervisar su uso en el proceso de reconstrucción económica.
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