El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que establecerá un canal de comunicación permanente con la líder opositora venezolana María Corina Machado, tras un almuerzo celebrado en la Casa Blanca que describió como histórico y en el que destacó la sintonía personal lograda durante su primer encuentro luego de la captura de Nicolás Maduro.
Trump relató que, durante la reunión, Machado le entregó su medalla del Premio Nobel de la Paz en un gesto que calificó de especialmente significativo. “Ayer tuve una reunión estupenda con una persona a la que respeto mucho, y ella, obviamente, también me respeta a mí y a nuestro país, y me regaló su Premio Nobel. Nunca la había conocido antes, y quedé muy impresionado. Es una gran mujer”, declaró el mandatario. Según su relato, Machado acompañó el presente con un reconocimiento a su gestión internacional: “Usted ha puesto fin a ocho guerras, y nadie en la historia merece este premio más que usted”.
Mientras estrecha lazos con Machado, la administración de Trump mantiene una colaboración operativa con el gobierno de transición encabezado por Delcy Rodríguez, bajo el argumento de que esta estructura facilita el control directo de las exigencias estadounidenses en el terreno. Esta estrategia ha sido objeto de cuestionamientos, pero el presidente insiste en que su prioridad es la estabilidad y el cumplimiento de los acuerdos alcanzados.
Desde la Heritage Foundation, Machado presentó una hoja de ruta centrada en la limpieza institucional de Venezuela, señalando la permanencia de Rodríguez en el poder como un obstáculo para la transición. En su intervención, subrayó la necesidad de desactivar los organismos de inteligencia implicados en crímenes de lesa humanidad. “El régimen tiene que desmantelarse”, afirmó, añadiendo que “no podemos hablar de transición mientras siga habiendo represión”. Su discurso se orientó hacia una reinstitucionalización profunda que culmine en elecciones libres, advirtiendo que la estructura de la DGCIM debe ser desarticulada por completo.
Machado también respondió a las críticas sobre el interés energético de Estados Unidos en la región. Defendió la necesidad de recuperar la industria petrolera venezolana de manos de potencias como Rusia, Irán y China, y sostuvo que, bajo el mando anterior, los recursos fueron entregados a grupos irregulares. En relación con la gestión de Delcy Rodríguez, la dirigente la señaló como responsable directa de la represión y de maniobras financieras destinadas a evadir la justicia internacional.
La visita de Machado a Washington coincidió con el aterrizaje en Caracas del director de la CIA, John Ratcliffe, lo que, según los hechos reportados, evidencia una intensa pugna por la influencia sobre el futuro de Venezuela. En este contexto, mientras Washington mantiene un pie en la estructura administrativa actual y otro en el liderazgo civil de Machado, la ganadora del Nobel de la Paz reiteró su compromiso de regresar a territorio venezolano para liderar el proceso de transición junto a la diáspora, asegurando que el camino hacia el desmantelamiento del sistema previo es, a su juicio, irreversible.
