El Narco Dictador Nicolás Maduro, fue capturado por la unidad de élite Delta Force del Ejército de Estados Unidos, bajo control operacional del Comando Conjunto de Operaciones Especiales, según informó Jennifer Jacobs, corresponsal sénior de CBS News en la Casa Blanca, citando a informantes al tanto de la situación. La captura se produjo en el contexto de un «ataque a gran escala» de EE.UU. contra Venezuela, que incluyó bombardeos sobre Caracas y otros estados del país.
Poco antes, el presidente estadounidense, Donald Trump, había confirmado que Estados Unidos llevó a cabo «con éxito un ataque a gran escala» contra el país latinoamericano y aseguró que fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro y a su esposa, sin proporcionar evidencia. El reporte de CBS News se difundió posteriormente, atribuyendo la operación a Delta Force, la misma fuerza especial del Ejército estadounidense que, según se recuerda desde CSB News, fue responsable de la misión de 2019 en la que murió el antiguo líder del Estado Islámico, Abu Bakr al Baghdadi.
En la madrugada de este sábado, fuertes explosiones retumbaron en Caracas. Según testigos, las detonaciones se registraron en el complejo militar Fuerte Tiuna y en la base aérea La Carlota, acompañadas por el sobrevuelo de helicópteros. Estas acciones coincidieron con lo que el Gobierno venezolano calificó como el primer ataque aéreo perpetrado por EE.UU. contra la ciudad de Caracas «y los estados Miranda, Aragua y La Guaira».
El Ejecutivo venezolano emitió un comunicado oficial en el que tildó la operación militar estadounidense de «gravísima agresión militar». Según el texto, «este acto constituye una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, especialmente de sus artículos 1 y 2, que consagran el respeto a la soberanía, la igualdad jurídica de los Estados y la prohibición del uso de la fuerza. Tal agresión amenaza la paz y estabilidad internacional, concretamente de América Latina y el Caribe, y pone en grave riesgo la vida de millones de personas».
En el mismo comunicado, Caracas advirtió que el objetivo de los ataques «no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la Nación».
Varios países, entre ellos Cuba, Irán, Colombia y Turquía, condenaron las acciones de EE.UU. y expresaron su respaldo a Caracas. Además, China, Colombia, Brasil, México, Nicaragua y Cuba manifestaron su apoyo al Gobierno venezolano, en línea con las advertencias de Rusia. El representante permanente ruso ante la ONU, Vasili Nebenzia, afirmó que Moscú tiene «todos los motivos para creer que lo que en la actualidad está haciendo EE.UU. contra Venezuela no es una acción puntual: se trata de una intervención que podría convertirse en un modelo para futuras acciones militares contra otros Estados latinoamericanos».
El ataque aéreo y la captura de Maduro se producen en un contexto de creciente presión militar y económica de Estados Unidos sobre Venezuela. Desde agosto pasado, Washington mantiene el mayor despliegue militar de las últimas décadas en las aguas del Caribe, con presencia sostenida de activos navales y aéreos. En un primer momento, las autoridades estadounidenses justificaron esta operación bajo el argumento del supuesto combate al narcotráfico, responsabilizando, sin presentar pruebas, al Gobierno de Nicolás Maduro de contribuir a ese delito.
Con el paso de los meses, la narrativa oficial de Washington ha experimentado un giro. Tal como había denunciado el Gobierno venezolano, el supuesto foco en el narcotráfico dio paso a un discurso centrado en el control y la apropiación ilegal de los recursos energéticos del país suramericano, en un escenario de presión económica y amenazas de uso de la fuerza. En ese marco, EE.UU. ha incautado al menos dos buques petroleros, en un acto calificado por Caracas como «robo» y «piratería».
La operación militar estadounidense también ha tenido consecuencias letales. Más de 100 personas han muerto como resultado de más de 30 bombardeos contra pequeñas embarcaciones en aguas del Caribe y el Pacífico, sin que Estados Unidos haya demostrado públicamente la vinculación de estas con actividades ilícitas, de acuerdo con la información difundida desde Caracas.
El líder venezolano, Nicolás Maduro, había advertido en repetidas ocasiones que la riqueza natural del país es, según su postura, el verdadero objetivo de la agresión de EE.UU. contra Caracas. Las acciones militares recientes, la captura del mandatario y la reacción de diversos gobiernos refuerzan el escenario de confrontación abierta entre Washington y Caracas, con implicaciones regionales señaladas por varios actores internacionales.
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