Veintiocho ciudadanos colombianos se encuentran encarcelados en El Rodeo I, una prisión ubicada a unos 45 minutos de Caracas, Venezuela. Acusados de conspirar contra el Gobierno de Nicolás Maduro, fueron detenidos después de las elecciones del pasado 28 de julio. Desde entonces, solo han podido comunicarse con sus familiares en una ocasión, en el mes de mayo.
Las familias de los detenidos han solicitado conocer sus paraderos y se ha destacado la falta de atención consular, a pesar de las gestiones realizadas por la delegación diplomática de Colombia en Caracas. Milton Rengifo, embajador de Colombia, intentó visitar a los detenidos en mayo, pero se le negó el acceso después de esperar varias horas a las afueras de la instalación.
El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), en su informe anual expuesto recientemente a periodistas, ha señalado que El Rodeo I es considerado como un posible espacio de «tortura» para algunos reclusos, especialmente aquellos extranjeros acusados de mercenarios. En el mencionado informe, se detalla que las condiciones de detención incluyen celdas solitarias de 2×2 metros sin ventilación, equipadas únicamente con una cama de cemento, una colchoneta de goma espuma y una letrina.
La alimentación proporcionada por el Estado es descrita como insuficiente y poco balanceada, ya que los reclusos se alimentan principalmente de arepas sin relleno. Además, los internos son sometidos a aislamiento prolongado, careciendo de contacto físico, y enfrentan limitaciones para realizar actividad física. Las condiciones adversas incluyen exposición a altas temperaturas y riesgo de contraer enfermedades bacterianas, gastrointestinales y de la piel.
El caso de estos 28 colombianos en El Rodeo I sigue siendo una preocupación para sus familiares y representa un desafío significativo en las relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela. El OVP continuará monitoreando la situación en espera de una solución humanitaria que garantice los derechos fundamentales de los detenidos.
El Tiempo Colombia