El valor de la camioneta, cercano a los 80.000 dólares, contrasta con declaraciones de funcionarios sobre su situación económica.
Diosdado Cabello fue observado este fin de semana en Caracas a bordo de una camioneta de alta gama, valorada en aproximadamente 80.000 dólares. Este hecho contrasta con previas declaraciones de funcionarios del régimen venezolano sobre su situación económica.
Imágenes difundidas desde el sábado en medios locales y redes sociales muestran a Cabello, escoltado, abordando una camioneta Toyota Land Cruiser Serie 70 de color gris metálico. El precio oficial de este modelo en Venezuela se ha reportado en 79.990 dólares. Las grabaciones indican que Cabello ocupó el asiento del conductor del vehículo, que portaba matrícula venezolana.
Este suceso se produce mientras la Administración de Control de Drogas (DEA) y el Departamento de Estado de EE. UU. mantienen vigentes recompensas por varios integrantes del régimen venezolano, incluyendo a Cabello, a pesar de la reciente captura del ex dictador acusado de narcoterrorismo y su esposa, Cilia Flores, el 3 de enero.
La justicia de Estados Unidos mantiene una recompensa de 25 millones de dólares por información que conduzca a la captura de Cabello. La DEA y el Departamento de Estado de EE. UU. lo acusan de «conspiración de narcoterrorismo, conspiración para importación de cocaína y conspiración para usar y portar ametralladoras y dispositivos destructivos en apoyo a un delito de drogas».
Tras la detención del ex dictador acusado de narcoterrorismo y Flores, la DEA actualizó el afiche de búsqueda con la palabra «capturado» sobre la imagen del ex dictador acusado de narcoterrorismo. Este enfrenta cargos por «conspiración de narcoterrorismo, conspiración de importación de cocaína, conspiración para utilizar y portar ametralladoras y dispositivos destructivos en el marco de un delito de narcotráfico».
En una audiencia reciente del caso, la defensa del ex dictador acusado de narcoterrorismo y Flores argumentó dificultades para cubrir los honorarios legales debido a las sanciones estadounidenses. Nicolás Maduro Guerra, hijo del ex dictador acusado de narcoterrorismo, había declarado previamente que su padre no disponía de medios para pagar la defensa, afirmando: «No somos ricos, no hemos robado, vivimos de un sueldo». El juez Alvin Hellerstein decidió continuar con el proceso, instando a las partes a garantizar el acceso a la defensa legal.
