La crítica situación sanitaria en Venezuela, caracterizada por enfermedades virales y deficiencias estructurales, ha sido objeto de preocupación. Douglas León Natera, presidente de la Federación Médica Venezolana, ha denunciado en una entrevista con El Impulso que la situación viral e infecciosa en el país sigue siendo crítica. En respuesta, el Ministerio de Salud ha anunciado un plan para priorizar diez estados y treinta municipios con el fin de combatir el virus Oropouche, causado por picaduras de jejenes.
La ministra Magaly Gutiérrez informó que más de 10,000 trabajadores están dedicados a la eliminación de criaderos de mosquitos, mediante fumigaciones, durante un operativo que se extenderá por ocho semanas. Este esfuerzo se complementa con un plan a 16 semanas para combatir el dengue, otra enfermedad viral que afecta a la población venezolana.
Sin embargo, el doctor Natera cuestiona la transparencia del Ministerio de Salud, señalando que la información epidemiológica, vital para medidas preventivas, ha sido oculta por más de una década. Esta falta de datos impide una evaluación científica detallada sobre el comportamiento de las enfermedades en el país. «Es imposible conocer todo lo relacionado con los casos que requieren atención sanitaria», lamentó Natera, señalando la desconexión evidente entre los anuncios oficiales y la realidad hospitalaria.
El gobierno ha promocionado extensamente su capacidad para enfrentar el virus Oropouche, pero Natera observa que estas afirmaciones no se reflejan en los hospitales, donde la escasez de medicamentos y recursos es evidente. La situación se agrava por las limitaciones económicas de los ciudadanos, quienes a menudo recurren a tratamientos caseros debido a la falta de acceso a servicios de salud adecuados.
La insalubridad urbana contribuye a la propagación de enfermedades. En Caracas, por ejemplo, las condiciones insalubres en los bordes del Guaire representan un riesgo constante para la población. A pesar de la existencia de un servicio de aseo urbano, la basura y los desechos proliferan.
En cuanto al financiamiento de la salud, Natera cuestiona la inversión del gobierno, citando la inexistencia de nuevos hospitales significativos en los últimos años. Mientras que la Organización Mundial de la Salud recomienda una inversión mínima del 6% del PIB en salud, la situación financiera de Venezuela en este ámbito permanece opaca.
La gestión de la salud en Venezuela ha sido cuestionada por su falta de planificación y experiencia técnica. Natera critica que personas designadas por afinidades políticas, en lugar de expertos calificados, dirijan instituciones de salud. Este enfoque ha sido evidenciado en el pasado con nombramientos polémicos en cargos de salud.
La crisis sanitaria en Venezuela persiste, y mientras el gobierno intenta implementar medidas de control, la población sigue enfrentando desafíos significativos en el acceso a servicios de salud adecuados.
IMP