Nicolás Maduro Guerra, hijo del presidente venezolano Nicolás Maduro y parlamentario, relató los sucesos ocurridos la madrugada del 3 de enero durante el ataque que, según su testimonio, tuvo como objetivo secuestrar al presidente y a la primera combatiente. De acuerdo con su relato, la situación generó un clima de alta tensión en el entorno familiar y político.
Maduro Guerra explicó que intentó comunicarse con su padre alrededor de las dos de la mañana, pero la llamada fue rechazada, lo que incrementó la incertidumbre sobre el desenlace de los hechos. Señaló que, en ese momento, llegó a considerar la posibilidad de un desenlace fatal, mientras se desarrollaba el operativo.
El diputado afirmó que la familia presidencial había discutido previamente la posibilidad de una agresión en su entorno, por lo que la madrugada del ataque representó la confirmación de temores compartidos. Indicó que su padre había hablado de distintos escenarios posibles, lo que permitió al entorno familiar comprender los riesgos y prepararse para enfrentar amenazas externas con determinación.
Según su testimonio, el operativo de esa madrugada se inscribió en un contexto de agresiones internacionales que, a su juicio, continúan como un escenario latente. En este sentido, describió el momento como crítico para la estabilidad política nacional.
Maduro Guerra denunció que el operativo vulneró acuerdos internacionales y lo presentó como un precedente negativo para la diplomacia global y la convivencia entre naciones soberanas. Su relato fue difundido a través de redes sociales, donde generó amplio interés público, mientras la opinión internacional se mantiene dividida respecto a las implicaciones políticas y jurídicas del operativo atribuido a Estados Unidos.
De acuerdo con la narración del parlamentario, la ciudadanía observa con atención los acontecimientos, y la madrugada del ataque se ha convertido en un símbolo de resistencia y en un recordatorio de la fragilidad institucional venezolana. Sostuvo que este episodio quedará registrado como un momento decisivo en la memoria política contemporánea del país.
Finalmente, Nicolás Maduro Guerra reiteró que el gobierno seguirá enfrentando intentos de desestabilización y amenazas externas, defendiendo la soberanía nacional y manteniendo su compromiso con la estabilidad institucional venezolana.
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