Nicolás Maduro pasó su primera noche recluido en la cárcel federal Metropolitan Detention Center de Brooklyn, en Nueva York, tras ser capturado hace menos de 24 horas por Estados Unidos en Caracas. En la capital venezolana, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ordenó que la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, asuma como presidenta encargada del país para garantizar la continuidad administrativa y la defensa integral de la nación.
Maduro fue detenido en la madrugada de este sábado en una operación relámpago de Washington bautizada como Resolución Absoluta, junto con su esposa, Cilia Flores. Posteriormente fue trasladado a Nueva York, donde enfrenta cargos por narcotráfico y corrupción. El político venezolano había sido acusado formalmente en 2020 por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York y este sábado se hizo pública una acusación sustitutiva en ese mismo tribunal.
El detenido aterrizó en la Base de la Guardia Nacional Aérea de Stewart, un aeropuerto militar situado en el norte del estado de Nueva York, rodeado de un fuerte dispositivo de seguridad. Desde allí fue trasladado a una instalación federal vinculada a la Agencia Antidroga de Estados Unidos (DEA), donde fue procesado, y finalmente al centro de detención federal Metropolitan Detention Center de Brooklyn.
La Casa Blanca publicó imágenes de su arresto y traslado, en las que se ve a Maduro caminando por un pasillo con una alfombra azul que lleva la inscripción «DEA NYD». Según recogió la agencia de noticias EFE, en el video Maduro parece desearle a alguien: «Buenas noches, feliz Año Nuevo».
Maduro afrontará en un tribunal federal cargos por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y delitos relacionados con armas automáticas. Se espera que el siguiente paso en su caso tenga lugar en los próximos días ante un juez federal en Manhattan.
En Caracas, ciudad desde donde Maduro ha dirigido Venezuela durante casi trece años, su captura ha generado un vacío de poder que ha impulsado a las instituciones del país a reestructurarse. El TSJ ordenó la noche de este sábado que la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, asuma como presidenta encargada, convirtiéndose en la primera mujer en la historia del país suramericano en encabezar el Ejecutivo.
En un pronunciamiento previo, Rodríguez insistió en que el único presidente del país es Maduro, pero reiteró su disposición a dialogar con Estados Unidos con una «agenda constructiva». Diversas fuentes la describen como una figura que encarna el chavismo y que parece mantener una línea de diálogo abierta con Washington.
El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que su secretario de Estado, Marco Rubio, se ha comunicado con Rodríguez, algo que la vicepresidenta no confirmó durante su discurso. Trump también declaró que no desplegará tropas en Venezuela si Rodríguez hace lo que Washington quiere. Además, afirmó que Estados Unidos va a «gobernar el país hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y sensata» y agregó: «Por un período de tiempo las personas que están detrás de mí gobernarán Venezuela», en una comparecencia junto con el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, entre otros.
Las posibles vías de transición política en Venezuela han generado posiciones divergentes tanto dentro como fuera del país. Trump desestimó una potencial presidencia de la líder opositora María Corina Machado, argumentando que no tiene «apoyo ni respeto» en Venezuela. Machado, por su parte, pidió que sea Edmundo González Urrutia, el candidato que concurrió en las controvertidas elecciones de 2024, quien asuma el poder, al considerarlo el presidente legítimamente elegido en esos comicios.
Varios gobiernos conservadores de la región se han hecho eco de esta petición, entre ellos el de Javier Milei en Argentina y el de Daniel Noboa en Ecuador. El presidente francés, Emmanuel Macron, también ha depositado en González Urrutia expectativas de una transición «pacífica, democrática y respetuosa de la voluntad del pueblo venezolano».
La reacción internacional frente a la operación estadounidense y la captura de Maduro ha evidenciado divisiones en América Latina. Mientras Brasil ya reconoció a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como líder de Venezuela en ausencia de Maduro, Panamá ha subrayado que no lo hará, reflejando distintas posturas sobre el rumbo de la posible transición en el país suramericano.
En la misma línea de rechazo al entorno de Maduro, Ecuador, Perú y Paraguay han anunciado que restringirán la entrada a sus países de personas vinculadas al gobierno del líder detenido. En contraste, el gobierno de Colombia, encabezado por Gustavo Petro, ha criticado duramente el ataque de Estados Unidos y ha convocado una reunión de cancilleres de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) para establecer una posición común ante la operación militar estadounidense.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que alista junto con otros países un pronunciamiento regional conjunto, sin precisar qué naciones participan. Sheinbaum subrayó que «es muy importante para América Latina mantenernos juntos» y condenó la intervención estadounidense.
En el ámbito multilateral, el Consejo de Seguridad de la ONU anunció que se reunirá de urgencia el lunes para debatir la operación militar de Estados Unidos en Venezuela. Por su parte, la Organización de Estados Americanos (OEA) urgió a Estados Unidos y a Venezuela a «prevenir una mayor escalada» y respaldar una salida pacífica a la crisis abierta tras la captura de Nicolás Maduro y la designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada.
El Nacional
