El general en jefe Vladimir Padrino, arquitecto de la “lealtad absoluta” que los militares venezolanos juraron a Nicolás Maduro hasta su caída, se ha convertido en una figura crucial para la presidenta interina Delcy Rodríguez y su frágil gobierno. Con el máximo rango militar del país, Padrino es ministro de Defensa desde octubre de 2014 y ha sido el principal representante de Maduro ante una Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) altamente ideologizada y golpeada tras la incursión estadounidense del 3 de enero.
Rodríguez, hasta entonces vicepresidenta de Maduro, asumió el poder después de la captura del gobernante y de su esposa, Cilia Flores, en medio de un bombardeo a Caracas que tomó por sorpresa a las fuerzas de seguridad. Los militares respaldaron rápidamente su nombramiento, con Padrino al frente, aunque expertos coinciden en que la nueva mandataria inicia su gestión en una posición de debilidad frente a la FANB, debido a la ausencia de vínculos previos con los uniformados.
“Conoce la estructura, garantiza el control de la Fuerza Armada”, explicó a la AFP Hebert García, general en retiro que fue ministro de Maduro hasta que rompió con el poder. “Delcy nunca tuvo relación ni afinidad con la Fuerza Armada, la tenía Maduro a través de Padrino”.
Rodríguez ha evitado por ahora cambios radicales en la cúpula militar. Mantuvo en sus cargos a Padrino y a Domingo Hernández Lárez, jefe del Comando Estratégico Operacional (CEO), responsable de la tropa. Sin embargo, sustituyó al jefe de su guardia presidencial, que también dirigía la agencia de contrainteligencia, y reemplazó a los generales en 12 de las 28 comandancias regionales.
A sus 62 años, Padrino defiende la doctrina “chavista” que hoy define a la FANB y respalda la consigna de “unión cívico-militar” impulsada por el fallecido mandatario Hugo Chávez (1999-2013) y sostenida por Maduro. “Era el rostro de Maduro dentro de la Fuerza Armada”, indicó García. “Tuvo la habilidad de mantener a la Fuerza Armada, entre comillas, unida, sin que se le fuera de las manos y diera un golpe de Estado”.
En contraste, distintas fuentes coinciden en la vulnerabilidad de Rodríguez. Una fuente diplomática la considera “en peligro”. “No controla fuerzas de seguridad, pero cuenta con el tutelaje de Estados Unidos”, apuntó. La nueva presidenta ha modificado de manera significativa la conflictiva relación con Washington que marcó los 27 años de gobiernos chavistas: suscribió acuerdos petroleros, accedió a la liberación de presos políticos y trabaja a favor de la reanudación de relaciones diplomáticas.
Este giro choca con el carácter “antimperialista” que la FANB afirma sostener y que, según García, quedó “sacudida, tambaleante” tras los hechos del 3 de enero. “Hay una crisis institucional en la que hacer cambios es sumar problemas adicionales al principal que fue removedor al comandante en jefe”, advirtió. Además del control de las armas, los militares manejan empresas de minería, petróleo y distribución de alimentos, así como las aduanas e importantes ministerios, en un contexto de numerosas denuncias de abusos y corrupción.
Padrino asumió el Ministerio de Defensa poco más de un año después de la llegada de Maduro al poder y durante casi tres años compartió ese cargo con la jefatura del CEO. Padre de dos hijos, aficionado a la música tradicional venezolana y a la lectura, ha relatado que su padre, analista de sistemas, “siempre tuvo su vista en la revolución de Lenin, en la revolución soviética”. De allí proviene su nombre, en honor a Vladimir Ilich Ulianov, Lenin.
En una entrevista en 2021, el general contó que se hizo soldado por “cosas de la providencia”: un amigo lo invitó a acompañarlo a presentar el examen para ingresar a la Academia Militar. “Tú estás loco, yo a eso no voy”, recuerda que le respondió. “Terminé acompañándolo, presenté el examen, mi compañero no quedó y yo sí”. En su primer año como cadete conoció a Chávez, entonces teniente. “Fue mi profesor, orientador”, aunque no lo invitó a participar en el intento de golpe de Estado de 1992 que catapultó la figura de Chávez y trazó su camino al poder.
“Después de que conocí al comandante Chávez se reafirmó el germen revolucionario”, afirmó el general, que se mantiene siempre de uniforme. Una decisión adoptada en 2002 marcó un punto de inflexión en su carrera: el batallón que dirigía en Caracas no se plegó al golpe de Estado que sacó a Chávez del poder durante 48 horas. El propio gobernante le pidió entonces por teléfono: “Padrino, por favor, no se maten entre hermanos. Padrino, por favor, quédate en tu cuartel”, según ha narrado el oficial. Tras cumplir esa orden y conjurarse el golpe, Chávez condecoró al entonces teniente coronel, que desde ese momento recibió con regularidad sus ascensos.
Padrino ganó notoriedad pública en 2012 cuando definió a la tropa presente como “bolivariana, socialista, antimperialista y revolucionaria”. Posteriormente fue responsable de un plan de abastecimiento durante la crisis de 2016 y en 2024 se alineó con Maduro tras su cuestionada elección.
Para García, ese recorrido no anula un posible rol institucional en la coyuntura actual. “El principal rol que tiene Padrino hoy pasa por estabilizar la Fuerza Armada, sacarla del rol político y llevarla nuevamente al escenario institucional”, señaló. En medio de una FANB ideologizada, con amplio poder económico y bajo presión interna y externa, la figura del ministro de Defensa se perfila como una barrera decisiva entre el gobierno interino de Delcy Rodríguez y nuevos episodios de fractura militar.
AFP