Los precios del petróleo registraron el lunes una ligera tendencia alcista, tras varias horas de oscilaciones, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica vinculada a los acontecimientos en Venezuela y la postura prudente de la OPEP+. El Brent, referencia europea, avanzó 0,43% y superó los 61 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) subió 0,49% y se ubicó cerca de los 57,6 dólares, según datos de Bloomberg.
Durante la jornada, el mercado experimentó una evolución errática: tras iniciar la sesión con alzas, los precios cedieron terreno en la mañana para luego recuperar parte de las pérdidas. De acuerdo con analistas, este comportamiento responde a movimientos tácticos de los operadores más que a un cambio estructural en la trayectoria de los precios del crudo.
El analista senior de eToro, Javier Molina, considera que la intervención estadounidense en Venezuela puede generar picos de volatilidad de corto plazo, pero advierte que este tipo de episodios rara vez modifica la trayectoria de fondo de los activos energéticos.
En el frente venezolano, el impacto directo sobre el mercado petrolero global se percibe como limitado, debido al reducido peso actual del país en la producción mundial. No obstante, algunos expertos apuntan a posibles efectos indirectos en caso de que Washington decida facilitar una mayor salida de crudo venezolano hacia los mercados internacionales.
Para Raphaël Thuin, director de Estrategias de Mercados de Capitales de Tikehau Capital, el impacto macroeconómico de Venezuela es “limitado”, aunque reconoce que podrían surgir catalizadores positivos si se flexibilizan los flujos de exportación. Otros analistas, como José Manuel Marín Cebrián, señalan que el principal riesgo no es político sino operativo, ante la posibilidad de un eventual colapso logístico derivado de años de sanciones, deterioro institucional y falta de inversión en infraestructura.
Desde Banca March se coincide en que el efecto inmediato sobre los precios será marginal, al considerar que la capacidad de recuperación de la producción venezolana es reducida y requerirá fuertes inversiones para alcanzar niveles relevantes. En este marco, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, subrayó el interés de su país en procesar el crudo pesado venezolano en refinerías del Golfo de México, diseñadas específicamente para ese tipo de petróleo y actualmente afectadas por la escasez global de crudo pesado.
Paralelamente, la OPEP+ decidió no reaccionar a los acontecimientos en Venezuela y confirmó que mantendrá estable su oferta de crudo al menos hasta abril de 2026, tras una reunión virtual de sus principales productores. El grupo, que comenzó en abril de 2025 a revertir gradualmente los recortes voluntarios aplicados desde 2023, ha incorporado al mercado cerca de 2,9 millones de barriles diarios, aunque aún resta más de un millón para completar el proceso.
En noviembre, los ministros acordaron pausar los incrementos de producción durante el primer trimestre de 2026, decisión que fue ratificada este fin de semana. Esta postura contribuye a perfilar un escenario en el que los movimientos de precios responden de forma simultánea a factores geopolíticos puntuales y a una gestión de la oferta orientada a la estabilidad por parte de la OPEP+.
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