Trabajadores activos y jubilados de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) afrontan con expectativa moderada la reforma de la industria petrolera venezolana, impulsada tras la intervención de Estados Unidos el mes pasado. Aunque muchos esperan una mejora en salarios y pensiones, persisten la desconfianza y el temor luego de años de promesas incumplidas y profundo deterioro económico.
Empleados de la petrolera estatal consultados por Reuters señalaron que la nueva ley de hidrocarburos podría contribuir a recuperar el poder adquisitivo de sus ingresos, fuertemente erosionados en un contexto de colapso económico prolongado. Analistas estiman que la inflación alcanzó 400% el año pasado, afectando de forma severa los salarios y las pensiones.
“Los que todavía estamos aquí nos hemos quedado por amor a nuestro trabajo. Hemos esperado muchos años para ver que nuestro petróleo se pague mejor. La mayoría de la gente está dispuesta a trabajar, aunque todavía hay mucho miedo”, dijo un gerente de Pdvsa con más de 20 años de experiencia, quien pidió no ser identificado.
Entre los jubilados, el escepticismo es más marcado. Para José Luis Galindo, ex trabajador de Pdvsa en Ciudad Ojeda, el alcance económico de la reforma será limitado. “La gente en general está viviendo una ilusión creada por la propaganda estadounidense sobre el auge económico que Venezuela supuestamente verá”, afirmó.
En Ciudad Ojeda, donde aún permanecen complejos habitacionales levantados entre las décadas de 1960 y 1970 para trabajadores petroleros, la expectativa convive con la desconfianza. “Las grandes petroleras no vienen a rescatar a Pdvsa; vienen a invertir para abrir campos”, dijo Ender Perea, de 71 años de edad, quien trabajó 38 años en la estatal.
Aunque algunos trabajadores y jubilados de Pdvsa consideran que la llegada de capitales podría elevar la producción y mejorar sus ingresos, la mayoría coincide en que el camino hacia una verdadera recuperación sigue siendo incierto.
La reforma petrolera se enmarca en la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos y en el plan del presidente estadounidense Donald Trump para dirigir la reconstrucción del sector petrolero venezolano, presentado como una vía para reactivar la economía del país.
El nuevo marco legal, aprobado la semana pasada, incluye la reducción de impuestos, una mayor autonomía para productores privados y la posibilidad de transferencia de activos. La presidenta interina, Delcy Rodríguez, quien ha suscrito acuerdos de venta de crudo con Estados Unidos desde la salida de Maduro, respalda la reforma.
El objetivo central de los cambios es aumentar la producción de petróleo y gas y atraer inversión extranjera a un sector que ha permanecido bajo control estatal durante más de dos décadas, desde las expropiaciones de activos de empresas extranjeras como Exxon Mobil y ConocoPhillips. En este contexto, los trabajadores de Pdvsa observan el proceso con cautela, divididos entre la esperanza de una mejora en sus condiciones económicas y la percepción de que una recuperación sostenida aún está lejos de concretarse.
El Nacional
