En más de 120 ciudades del mundo, venezolanos, expresos políticos y miembros de la sociedad civil salimos a las calles para exigir la libertad plena e incondicional de todos los presos políticos y perseguidos en Venezuela. Actualmente, aún hay más de 450 personas detenidas de manera injusta, arbitraria e ilegal, incluyendo civiles y militares, sometidos a condiciones de aislamiento e inhumanas, sin atención médica, sin derecho a la defensa, sin un juicio ajustado a Derecho, al debido proceso ni a la tutela judicial efectiva.
Aunque se ordenaron excarcelaciones tras la aprobación de una ley de amnistía, muchas personas siguen privadas de libertad. Dicha ley, además, fue derogada por el Poder Ejecutivo nacional sin tener competencia para ello, siendo esta una potestad exclusiva de la Asamblea Nacional.
No es justo que estas personas permanezcan encarceladas por motivos políticos, solo por disentir o por haber apoyado en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024. Son presos sin haber cometido delito alguno, como lo estuve yo durante más de nueve meses, al igual que muchos de mis colegas, amigos y compañeros. Quienes hemos estado presos sabemos lo que se vive allí dentro y también conocemos el sufrimiento de nuestros familiares.
Hoy hay familias separadas: madres que sufren por sus hijos, hijos que sufren por sus padres, hermanos que padecen día a día esta realidad. No solo está preso quien está tras las rejas; también lo están sus seres queridos, que viven, sienten y sufren esta situación constantemente.
Ya es hora de liberar a todos los presos políticos para que exista una verdadera reconciliación y comience una transición en el país. Mientras no se libere al último preso político en Venezuela, no habrá paz, ni armonía, ni reconciliación.
Hay familias rotas y destruidas. Madres e hijos esperan en casa y lloran a diario la ausencia de sus seres queridos. No se puede hablar de paz de la boca para afuera sin un verdadero gesto de humanidad, ni pedir perdón sin acciones concretas, mientras personas inocentes permanecen tras las rejas.
Especial.-
